Pastillas

2004 paranormal: mil prodigios os contemplan

El mundo paranormal no descansa. Ni los OVNIs, fantasmas y monstruos se toman días de asueto. Los periódicos, revistas, programas de televisión y sus respectivos sitios en Internet llenan sus espacios con apariciones de duendes, abducciones y crónicas del chupacabras. Sin embargo, durante 2004 acapararon especial atención los hechos relacionados con la temática religiosa.

Así, el noticiario de la NBC informó en mayo del 2004 que una imagen de Cristo en Texas comenzó a sangrar. Algo parecido ocurrió con un crucifijo en Alaska, según el Seattle Times. En julio una estatua de Santa Teresa, en Filipinas, derramó lágrimas de sangre. Y la sangre también escurrió a través de una pared en los EEUU.

Figura 1. La sombra del diablo. Foto: www.coastto coastam.com.
Figura 1. La sombra del diablo. Foto: www.coastto coastam.com.

Asimismo brotaron lágrimas de un icono en Nueva York. Una virgen en Boston, una cruz en Sudáfrica y varias estatuas en Nepal comenzaron a “sudar”. No sabemos si se derramaron otros fluidos corporales, además de “sangre, sudor y lágrimas”. Tampoco supimos si fueron analizados o si se encontró alguna explicación; pero en donde sí se hicieron estudios fue en el caso de la virgen llorona de Brisbane, que resultó ser un fraude, de acuerdo con ABC de Australia.

Abundaron las pareidolias (alteración de la percepción por la cual percibimos rostros u otras imágenes en figuras amorfas), y en este caso la Iglesia católica no tiene la exclusividad. En marzo apareció el nombre de Alá en un borrego, según un informe de la BBC. Luego se repetiría el “fenómeno” en semillas, frutas y piedras. Alá no estaba sólo: Rasputín, John Lennon, la madre Teresa y Satanás plasmaron sus imágenes en diversos objetos, e incluso se pudo fotografiar la sombra del diablo (Fig. 1). En el Hospital Milton, Massachussets, hubo una reunión de Cristo con su madre. Primero fue la Virgen María y luego alguien creyó ver la imagen de Jesús, que poco a poco fue sustituyendo a la primera. Si no supiéramos que esas imágenes son simples pareidolias, tendríamos que hablar de un afán de protagonismo de Jesús. Su imagen apareció en el país de Gales, luego en una lámpara de lava, y finalmente en la parte posterior del mismo sudario (ver “La otra cara de la mortaja”, en Pensar, Vol. 1, Nro. 4, Oct/Dic 2004, pág. 9).

Figura 2. Métodos para desactivar implantes y evitar abducciones.
Figura 2. Métodos para desactivar implantes y evitar abducciones.

Algunos fieles vieron al padre Pío en una figura de bronce. Por su parte la Virgen María dejaría su imagen en una ventana, una fotografía y un globo, aunque tal vez la más famosa sería la mundialmente conocida Virgen del Sándwich. Ese sándwich y sus secuelas nos llevan a otra de las caras del mundo de lo paranormal: la de los negocios. El asombro e interés que despiertan una buena historia de fantasmas o un relato de ovnis es uno de los factores que hace que estos temas permanezcan en el gusto del público. Esto es lo que aprovechan algunos vivillos que dirigen iglesias y clubes, o que editan revistas, escriben libros y venden cuanta baratija paranormal se les ocurra. Ahí tenemos desde el ya mencionado sándwich de queso hasta métodos para desactivar los implantes y evitar las abducciones (Fig. 2). O los que comercian con el agua y el aire embotellados del Loch Ness, o la Cerveza Crop Circle, que comenzaron a venderse el año pasado.

Otras perlas

Los negocios paranormales pueden adoptar varias formas, desde los desnudos de las raelianas en Playboy, hasta las agencias de viajes (astrales) o los seguros contra abducciones, bigamia, experimentos sexuales, paternidad desconocida, por no ganar la lotería… que comenzó a vender una compañía en Londres.

No podía faltar la gran pantalla y las películas de Hollywood. Aquí tenemos los filmes The Village de M. Night Shyamalan e Incidente en Loch Ness (www.inci dentatlochness.com/) de Werner Herzog, Varginha, y Ruidos Blancos, que prometen ser el éxito del 2005.

No cabe duda: lo paranormal vende y todos los “paranormólogos” quieren tener su pedazo de pastel (o de sándwich). No es de extrañar que los norteamericanos, quitándole toda la sazón latina, quieran tener su propia versión del chupacabras: la bestia de Elmendorf y sus secuelas. Desde comienzos de julio hasta finales de octubre se vivió una telenovela criptozoológica en los EEUU. En diversas partes aparecieron “extrañas criaturas” emparentadas con el chupacabras. Lo mismo era Baltimore, Maryland que San Antonio. En esa telenovela estuvieron involucrados varios de los grandes popes de lo paranormal: Linda Moulton y Witley Strieber. Este último declaró que pagaría para hacer análisis de ADN al “chupacabras” de Elmendorf. Nunca publicó los resultados, y parece que dichos análisis nunca se hicieron. Pero no era necesario: según John Gramieri, del Zoológico de San Antonio, la criatura resultó ser una cruza de coyote y perro. Todos los demás chupacabras gringos eran coyotes con sarna.

El 2004 en general fue un mal año para la criptozoología. Todo comenzó con la publicación del libro de Greg Long, The Making of Bigfoot: The Inside Story, centrado en la película de Roger Patterson y Bob Gimlin. La investigación de Long apuntaba a un fraude realizado por Patterson. Para marzo Bob Heironimus declaró “Es tiempo de que la gente sepa que eso fue un fraude”. Heironimus era nada menos que el que se había disfrazado de Sasquatch para la película de Patterson. Luego apareció el que prestó el disfraz de gorila, y el que fabricó el traje. La crisis aumentó cuando se descubrió que el video de Wallace también era un fraude, y que lo mismo pasaba con el bigfoot del condado Marion.

Lo que ocurrió en la criptozoología difícilmente tuvo similitudes con otras áreas de lo paranormal. La razón principal es que las historias insólitas son noticia y aparecen en los lugares más destacados anunciadas con gran estruendo por los paranormólogos. Pero las explicaciones, en el mejor de los casos, si llegan a aparecer, ocupan una breve nota y el lugar más escondido de la publicación. Precisamente son esas notas las que nos interesan y las que nos hemos propuesto rescatar.

Como ejemplo está la oleada de chupacabras en Chile y la aparición de monstruos con patas de canguro o parecidos a dinosaurios, que resultaron ser avestruces según El Mercurio de agosto del 2004. O los extraños ruidos escuchados en la estación espacial, que resultaron ser producidos por un ventilador (www.space.com/astronotes/astrono tes.html).

Mucho ruido se hizo al descubrimiento de supuestos fragmentos del “OVNI” de Tunguska, pero el espulgado de paja que hicieron James Oberg, y Leon Jaroff, el editor de ciencia del Time, tuvo muy poco eco.

Con bombos y “platillos” se presentó el video de un OVNI en Jackson, pero cuando se demostró que era un globo la noticia sólo apareció en un oscuro diario del sur de los EEUU. Lo mismo ocurrió con el globovni de la India, y los OVNIs que resultaron ser luces de una discoteca en Rumania.

En ocasiones tienen que pasar varios años para que se descubran los fraudes paranormales. Cincuenta y siete fueron necesarios para el caso del OVNI de La Crosse, y otros tantos para que el autor de la famosa foto de Coniston aceptara que fue trucada. Lee Shargel, después de casi diez años, declaró: “Soy un fraude, o cómo engañé a los ufólogos”.

Pero a pesar de estos ejemplos la gente seguirá creyendo en los OVNIs, en que la película de Patterson es la mejor prueba de la existencia del Bigfoot, o en que a Cristo y la Virgen les gusta aparecer en los lugares menos propicios. Y el único antídoto para esta pobreza intelectual es la cultura y el estar bien informados.