Pastillas

Benítez se estrella en la Luna

Siete minutos de película sumieron el 12 de enero en la consternación a muchos seguidores españoles de Juan José Benítez. En las escenas que el ufólogo incluyó en el penúltimo episodio de su serie de televisión ‘Planeta encantado’, se veía a dos astronautas en la Luna entre las ruinas de un hangar. Se presentaron como “imágenes inéditas” -ese rótulo apareció en pantalla- rodadas por los tripulantes del Apollo 11 en el norte del cráter Molkte, en el Mar de la Tranquilidad. “Ésta fue la verdad. La única y secreta verdad. Aquel 21 de julio de 1969, Armstrong y Aldrin se alejaron escasos metros del módulo filmando esta increíble construcción. Esta película de catorce minutos jamás fue difundida por NASA”, contaba la voz en off de Benítez mientras se escuchaba de fondo lo que parecía el latido de un corazón y llenaban la pantalla los restos de un edificio que exploraban los astronautas.

Fue el momento cumbre de Mirlo rojo, la duodécima entrega de la serie dirigida por Benítez que programó Televisión Española (TVE) entre el 6 de octubre y el 19 de enero. Hasta la emisión de la película lunar, el periodista había contado a los espectadores que “un alto militar norteamericano” ya fallecido le había confesado que la Casa Blanca y el Kremlin se enzarzaron en la carrera por la conquista de la Luna porque sabían que en el satélite había restos de una base alienígena. Según Benítez, al regreso a la Tierra de los últimos exploradores que han pisado otro mundo, “Estados Unidos usó armas tácticas y nucleares” para destruir esas ruinas. Curiosamente, lo mismo que los “guías” dijeron al “contactado” Carlos Paz Wells, del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI), hace casi treinta años. Una increíble historia que Paz Wells narró a su vez a Benítez y éste recogió en 1975 en su libro Ovnis: SOS a la Humanidad. En Mirlo rojo -sobrenombre que da a su presunto informador-, el escritor se olvidó del “contactado” y lo reemplazó por el anónimo militar estadounidense.

Benítez presentó la película en TVE como prueba de una conspiración; pero la verdad es que ni se rodó en la Luna ni está protagonizada por Neil Amstrong y Buzz Aldrin. La recreación es tan tosca que no deja lugar a dudas: las ventanas del hangar alienígena tienen marcos de madera, el suelo está sin asfaltar -es tan irregular como el del exterior-, los movimientos de los astronautas no son naturales, el de la cámara no se corresponde con el de una llevada a mano en 1969…

 

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Extraño paisaje lunar. ¿Astronauta? ¿Piso sin asfaltar? ¿Marcos de madera?
Extraño paisaje lunar. ¿Astronauta? ¿Piso sin asfaltar? ¿Marcos de madera?

Sin embargo, muchos seguidores del periodista se negaban horas después a admitir que la cinta fuera un montaje. La ilusión no se esfumó para algunos hasta que, después de tres llamadas telefónicas, publiqué en Internet el 15 de enero (el nombre de la empresa que había hecho la animación por encargo del autor de Caballo de Troya: Dibulitoon Studio SL, una productora vasca. Simultáneamente, pero independientemente, el astrofísico Javier Armentia facilitó una pormenorizada descripción de las herramientas informáticas utilizadas por los artistas del estudio de animación.

El intento de Benítez de vender gato por liebre al público de TVE ha dividido a sus seguidores. Unos se sienten estafados; otros tratan de justificarle a toda costa y dicen, por ejemplo, que ha sido víctima de un engaño. Entre los divulgadores de lo paranormal, la crítica sincera y valiente de una minoría ha chocado con la complicidad y el silencio de los más destacados colegas del director de ‘Planeta encantado’, algunos de los cuales han reconocido estar abatidos y han optado por el ataque contra los que han sacado a relucir los manejos de quien consideran su maestro. Mientras tanto, Juan José Benítez calla: se ha estrellado en la Luna y, a diferencia de su película, hay una grabación que lo demuestra más allá de toda duda.