Cartas de Lectores

Cartas de lectores

Sr. Director:

Leí con placer el excelente artículo de Juan De Gennaro sobre creacionismo y evolución en la revista Pensar (Vol. 3, Nro. 1) de la que soy reciente suscriptor.

Quería expresar mi acuerdo con la posición que De Gennaro cita al final de su trabajo sobre la conveniencia de enseñar diseño inteligente a modo de comparación con la teoría de la evolución. Es que, a priori, no hay forma de distinguir si la teoría de la evolución o la teoría del diseño inteligente son teorías científicas. En una situación tan complicada por problemas sociales, medioambientales y económicos, la única esperanza de un educador es proveer a los estudiantes herramientas para discernir, más que información precisa y actual.

La teoría de la evolución —como Ud. sabrá seguramente mejor que yo dado que no es mi especialidad— es muy rica en posibilidades cuando, en lugar de mostrarla como una teoría acabada, se la muestra a través de su propia evolución (por más breve que sea esa exposición). Nació ésta sin poder explicar todos los mecanismos relacionados con lo que ahora sabemos de genética y con períodos de evolución muchísimo más cortos que los que ahora consideramos válidos, aún así pudo explicar mejor que las anteriores teorías el registro fósil, luego recibió los aportes de la genética y los controvertidos aportes de la estadística de poblaciones y los de S. J. Gould, por citar algunos. Poner todo este trabajo en comparación con la teoría del diseño inteligente no puede, creo yo, causar ningún daño. Simplemente quedará claro para el alumno cómo se trabaja en ciencia y qué valor científico tiene esta versión del creacionismo. Resultará evidente que el diseño inteligente es un discurso adecuado para el púlpito pero no una teoría científica que pueda generar predicciones comprobables o cualquier otro resultado habitual en ciencia. Si queremos mostrar como se usa la “navaja” de Ockham el diseño inteligente se convierte en un ejemplo tan claro que debería figurar en todos los manuales.

Marcelo Acuña
Pcia. de Córdoba
Argentina

Ilusionismo Mamario

Estimados Señores de Pensar:

En la edición correspondiente a OctubreDiciembre de 2005 tuve el gusto de leer una nota de Hernán Toro concerniente a las amenazas a las que se enfrenta la Libertad de Expresión en Colombia. Criticaba Toro, con toda razón, a fanáticos cristianos a quienes angustia más un cuerpo desnudo que un ataque frontal e insultante a su dignidad como personas o la visión de la tortura de un inocente. Su artículo hacía interesantes y muy pertinentes reflexiones sobre las bases morales del cristianismo.

Lamentablemente, el modo en que se presentaron las imágenes que acompañaban al artículo dejó mucho que desear y no estuvo a la altura de la valentía del artículo de Toro. Si bien en el interior de la revista la imagen lucía intacta, la versión de la portada presentaba a la hermosa modelo sin pezón. Por obra y gracia de la alteración digital el pezón pasó a mejor vida. Esta acción de censura a la obra del fotógrafo entra en franca y abierta contradicción con el magnífico texto al que acompaña. No justifico que se haya caído en la trampa de la censura, la doble moral y la hipocresía al mutilar la imagen por los prejuicios que puedan tener unos cuantos, y si la modificación se realizó por motivos legales, creo que hubiese sido totalmente necesario el hacer referencia a la existencia de leyes restrictivas que limitan la libertad de expresión debido a prejuicios religiosos.

Es un sinsentido digno de Ionesco que en la revista de los escépticos, de aquellos que nos oponemos al dogma, de los seculares y librepensadores, en resumen, de los luminosos, se practique de este modo la censura y la gazmoñería, y, si fue debido a restricciones legales, que no se nos indique a los lectores, que por definición somos críticos y estamos a favor de la libertad de expresión. Si bien Pensar ocupa un lugar necesario en el escepticismo iberoamericano, no podemos caer en la autocomplacencia y el ombliguismo. Si queremos ser escépticos debemos empezar por ser críticos con nosotros mismos. Espero que estos actos de ilusionismo mamario (Ahora ves el pezón, ahora no lo ves) no tengan cabida otra vez en Pensar y que la censura abandone sus páginas.

Atentamente,

Guido David Núñez Mujica
Fundador de AREV, Asociación Racional Escéptica de Venezuela
Estudiante de Biología y
Física Computacional

N. de la R.: la eliminación del pezón en cuestión se debe a cuestiones estrictamente legales. Por ejemplo, en los EE.UU. (país donde se imprime y circula Pensar) no se puede exhibir desnudez frontal en revistas que van a estar a la vista del público en puestos de venta ni en aquéllas que se envían por correo. No se trata de censura sino de una restricción legal. Queda hecha la aclaración entonces.

Pensamiento racional en política

Sr. Director:

La claridad, la rapidez y la economía de palabras con que Hernán Toro llega al eje de los temas más fundamentales de la política hacen que su lectura y relectura sean apasionantes.

He tenido en reiteradas oportunidades prolongadas y vehementes discusiones con el propósito, generalmente no logrado, de exponer o de imponer los conceptos que tan obviamente el autor expresa en la columna “Controversia” del Vol. 3, Nro. 1 de Pensar, titulada “Pensamiento racional en política: una utopía irrealizable”

Es un aporte racional fundamental al componente emocional de una ideología que defiende al ser humano de los embates del capitalismo.

Mi gratitud a Hernán Toro por la utilidad que su trabajo me ha brindado.

Reciba mi saludo más cordial.

Gerardo N. Rodríguez Médico
Bahía Blanca
Argentina