Cartas de Lectores

Cartas de lectores

El Sr. Marco Aurelio Denegri, expositor en el Segundo Congreso sobre Pensamiento Crítico llevado a cabo en Lima, escribió una carta a nuestro representante en Perú, Manuel Abraham Paz y Miño. Éste nos comunicó que el Sr. Denegri no tenía problema alguno en que ella se publicara en esta revista. Y por ello la publicamos, junto con la respuesta del director de Pensar.

Lic. Abraham Paz y Miño:

Al director de Pensar no le caí bien y dice que me negué a contestar su pregunta porque en mi sentir implicaba un clarísimo argumentum ad hóminem. Borgo se sorprende de mi actitud, o no la entiende, y hasta parece que desconoce la expresión ad hóminem, ya que al citarla le pone un signo interparentético de interrogación. Termina manifestando —y es seria su manifestación— que mi actitud —contrario sensu— fue muy poco seria.

Declararé al respecto que no me voy a enfrascar en una polémica, habida cuenta de que ni aun las mejores razones servirían para contrarrestar lo que en este caso parece ser un rechazo gratuito y visceral, o una antipatía imprevista e invencible.

Lo que me preocupa y desconcierta es que el director de una revista científica y crítica tenga por admisible el argumentum ad hóminem, argumento absolutamente retórico y que ha sido desestimado siempre por los que profesan con rigor el oficio del pensamiento.

Noticiar tendenciosamente, fijándose tan sólo en 1o inesencial y anecdótico, no es tarea que le concierna al director de una revista que pretende ser objetiva e imparcial y que además combate la charlatanería y el obscurantismo.

Atentamente,
Marco Aurelio Denegri

Respuesta:

El Sr. Denegri afirmó en su ponencia “Los cimientos de la mentirocracia sexual” que:

“Falsa también, falsísima, es la creencia según la cual a las mujeres —a todas— les gusta la penetración. Sépase de una vez que sólo al treinta por ciento de ellas les gusta. (Por falta de tiempo y por no ser tampoco el tema fundamental de esta ponencia, no puedo entrar en detalles acerca del disgusto que causa la penetración a las más de las mujeres, pero estoy en condiciones de fundamentar debidamente el caso.)”1

Ante semejante afirmación, sólo atiné a preguntar si su afirmación estaba basada en alguna investigación científica o en su experiencia personal. Tal vez influido por las risas del público, Denegri dijo que mi pregunta era un ataque ad hóminem, pero ésa no fue mi intención. Yo habría hecho la misma pregunta si un nefrólogo hubiera afirmado que el 30 por ciento de los pacientes nefrológicos tuvieron madres castradoras, por ejemplo.

No inserté el signo interparéntico de interrogación en mi crítica del congreso (Pensar, Vol. 3 Nro. 4) porque desconociera lo que significa un argumento ad hóminem, sino porque me sorprendió que Denegri tomara mi pregunta como tal. Lo usé porque me causó extrañeza su segunda afirmación extraordinaria de la tarde, es decir, su negativa a contestarme porque consideró la pregunta como un ataque personal. La primera afirmación extraordinaria había sido la referida al (dis)gusto femenino por la penetración.

Parece que para Denegri —quien no quiere enfrascarse en una polémica— “noticiar tendenciosamente” es cuestionar o criticar lo que a él le gusta decir. Pero, mal que le pese, fui objetivo e imparcial. Sólo tuve la “osadía” de preguntarle algo que lo incomodó: en qué fuentes se basaba para afirmar que sólo al 30 por ciento de las mujeres les gusta la penetración.

Y, como Denegri dijo en su exposición que está en condiciones de fundamentar debidamente el caso, todavía estoy esperando que me envíe las fuentes.

—Alejandro J. Borgo

1. Puede leerse en http://www.geocities.com/cong_pc_lima/MENTIROCRACIA_SEXUAL.htm