Pastillas

Charla de Richard Dawkins en California: La “blasfemia” es un crimen sin víctimas

Tuve la suerte de enterarme de que Richard Dawkins daba una charla en la librería Kepler’s Book Store, en Menlo Park, California, cerca de donde vivo. Conseguí una buena ubicación, cuarta fila, cerca del pasillo. Habría cerca de 300 personas. La mayoría era gente adulta, cuando yo pensaba que iba a haber muchos jóvenes (claro, esta charla no tuvo lugar en una universidad). Estábamos todos muy excitados ante la idea de ver y escuchar a Dawkins, aun sabiendo que ello era “preaching to the choir” (hablarle a los conversos). En los tiempos que se están viviendo en los EE UU —donde el presidente habla de su “relación personal” con Dios— la charla prometía ser una corriente de aire fresco (al menos para mí). La presentación estuvo a cargo de David Cowan (http://advisements.blogspot.com/), y entre los asistentes estaba Christopher Hitchens, autor del libro God is Not Great: How Religions Poisons Everything.

Richard Dawkins leyó el prefacio de la nueva edición en tapa blanda de su último libro, The God Delusión (ver foto), donde contesta a los críticos que publicaron reseñas desfavorables. Lo hizo con mucho humor. Por ejemplo, un crítico lo acusó de usar un lenguaje muy duro contra la religión, a lo que contestó diciendo que los críticos de restaurantes son mucho más ofensivos o crueles, y que en principio los dueños de restaurantes son personas, mientras que la “blasfemia” es un crimen sin víctimas. Durante la charla y en la siguiente sección de preguntas, hizo hincapié en que la mayoría de los ateos (o racionalistas o librepensadores) necesita aliento para manifestar su ateísmo (esto es, salir del closet), y no se da cuenta del hecho de que todos —incluidos los ateos— son excesivamente corteses cuando se toca el tema de la fe religiosa.

“No existen niños cristianos, sino niños con padres cristianos”. Esta frase me pareció sumamente atinada. Dawkins habló de la diferencia entre pasión y fundamentalismo, y sobre la idea paternalista de que la gente necesita de la religión. Finalmente afirmó que si a la población se le da acceso a la información, es muy probable que, al tener que elegir entre alguna religión o ser ateos, muchos van a elegir la segunda opción.

Un asistente preguntó —con cierta ironía— si la idea era formar una suerte de “iglesias ateas” donde la gente fuera a “convertirse”…. Es decir, ¿cuál es la estrategia para difundir el ateísmo? Dawkins contestó que una forma es salir del closet y no temer a hablar sobre temas religiosos. Y señaló que el hecho de que se hayan vendido muchos ejemplares de su libro, así como los de Sam Harris y Christopher Hitchens habla de un interés por el tema. Sobre las preguntas pertinentes a los EE UU y lo que parece ser una propensión a un gobierno teocrático, Dawkins se mostró optimista y piensa que esa tendencia va a cambiar (¡lo mismo espero!). Respondiendo a la pregunta acerca de si un político puede declararse ateo (hay solamente uno en los EE UU que lo hizo, Pete Stark, congresista de California), contestó que es ciertamente riesgoso. Y de paso aprovechó para manifestar que muchos biólogos evolucionistas no comparten su manera de ser tan frontal y sin pelos en la lengua. Mientras tanto, The God Delusion (cuya versión en español es El espejismo de Dios) es best-seller en los EE UU.