Criptozoología y Sociobiología

Controversias metodológicas en la biología contemporánea

Es posible señalar verdaderos elementos pseudocientíficos enquistados en la biología académica. Antes de proseguir, es necesario reconocer la diferencia entre la pseudociencia y el mero error científico. Podemos definir a la ciencia como una búsqueda autocorrectiva del conocimiento objetivo, y el corolario de esta definición incluye aceptar una medida de falibilidad. Ahora bien, si una actividad se presenta como una ciencia pero sus mecanismos de autocorrección fallan sistemáticamente, merece el nombre de pseudociencia.

Lamarckismo

La relación entre estas categorías queda ilustrada si comparamos el caso de Charles Darwin, fundador de la biología evolucionista moderna, con el del charlatán soviético Trofim Lysenko (1898-1976). Sorprendentemente, ambos tenían visiones muy semejantes de la herencia y la evolución en acción. Pese a atribuir a la selección natural un protagonismo absoluto en la determinación del curso de la evolución, Darwin no descartaba los mecanismos de herencia de caracteres adquiridos e inducción de cambios en la porción heredable de la constitución de los organismos, hoy asociados al nombre de Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829). Por su parte Lysenko (Gardner, 1957) aceptaba la evolución por selección natural y la genética clásica basada en la obra pionera de Gregor Mendel (1822-1884), pero sostenía que sólo eran aplicables a regímenes de equilibrio donde enmascaraban o relegaban a un segundo plano a los mecanismos lamarckianos, que se manifestaban abiertamente en situaciones de crisis. La gran diferencia entre Darwin y Lysenko está en que Darwin no contaba con conocimientos de genética, y tampoco contaría con ellos su yerno Francis Galton cuando intentara continuar su obra: Mendel (Mendel, 1866) trabajó casi contemporáneamente con Darwin y estuvo casi 35 años olvidado. Asimismo August Weismann (1834-1914), cuyos experimentos contribuyeron a descartar las ideas de Lamarck, recién trabajó después de Darwin. En cambio Lysenko no sólo reivindicó el lamarckismo después de que Weissmann lo hubo refutado y Paul Kämmerer (1880-1926) fracasado vergonzosamente en sus intentos fraudulentos por reflotarlo, y después de que genetistas de la talla de Thomas Hunt Morgan (1866-1945) hubieron escrito páginas de gloria en la senda abierta por Mendel —sino también se sirvió del aparato represivo stalinista para silenciar a los genetistas soviéticos, llegando a hacer deportar a los más brillantes, como Nikolai Vavilov (1887-1943). Por eso, pese a que el contenido de sus propuestas se asemejaba a la de Darwin, la consideramos un error fecundo y a la de Lysenko pseudociencia particularmente abyecta.