Artículos

Cuando la desinformación embruja a una casa

El 11 de noviembre de 2003, recibí una llamada de una mujer que pedía ayuda. Creía que había fantasmas o espíritus diabólicos en su casa, y no sabía a quién recurrir. En otra oficina cualquiera, ello podría haber sido tomado en broma, pero en el Comité para la Investigación Escéptica (CSI) tomamos estas cosas en serio.

El caso resultó ser fascinante, con muchos de los “clásicos” fenómenos de encantamiento, incluyendo las “zonas frías”, actividad poltergeist, animales que actuaban extrañamente, pasos espeluznantes y voces. ¡Hasta había informes de un rostro demoníaco y de un ataque de fantasmas! Me sonaba familiar.

La familia había huido de la casa hacía dos semanas, negándose a regresar. Vivían con su familia política y estaban desesperados pidiendo ayuda y respuestas. Entonces, accedí a echar un vistazo.

De inmediato me dirigí hacia un vecindario al sur de Buffalo (ver foto 1).

Foto 1. Una “casa embrujada” en las afueras de Buffalo, New York, el sitio de pasos y ataques fantas- males. Todas las fotos pertenecen a Benjamin Radford.
Foto 1. Una “casa embrujada” en las afueras de Buffalo, New York, el sitio de pasos y ataques fantas- males. Todas las fotos pertenecen a Benjamin Radford.

Las casas estaban separadas apenas por un corto camino de entrada que conducía a un pequeño patio trasero. Mientras recogía mi grabador, mi cámara y mi notebook, se asomó una mujer de casi treinta años, vacilante, desde la puerta. Subí al porche, donde se presentó como Monica. Su marido, Tom, un hombre hispano fornido, de unos cuarenta años, me estrechó la mano y me condujo hacia una sala de estar tenuemente iluminada. Caminamos hasta la cocina, donde tomé asiento junto a la mesa y entrevisté a la pareja.

Monica y Tom, con su hija de dos años, habían vivido en la casa alrededor de tres años. La pareja dormía en cuartos separados, ambos en el piso de arriba. Tom sufría de apnea, un trastorno del sueño, y usaba una máquina (CPAP) que lo ayuda a respirar mientras dormía. Monica dormía en un cuarto adyacente con su hija. La mayoría de los eventos fantasmales ocurrían cuando Tom se estaba quedando dormido. Tom era casi siempre la principal persona afectada, y el primero en oír los sonidos. A veces, cuando ambos estaban juntos en la planta baja, oían pasos sobre la crujiente escalera de madera.

Los disturbios eran esporádicos, pero últimamente se habían hecho más frecuentes. La esposa dijo: “Comenzó a haber más actividad cuando él me dijo (el 27 de octubre) ‘Sabes Monica, escucho esto, se está moviendo mi máquina’, y yo le dije que también lo oía, o que también lo sentía. Cuando ambos lo admitimos, la situación se volvió mucho peor. Comenzó la noche previa a Halloween, y ahí se puso realmente mal”. El 30 de octubre, Tom llamó a un cura para bendecir la casa, aunque el exorcismo falló y los disturbios empeoraron. Esa noche, más tarde, la familia abandonó la casa, temiendo regresar. Ambos estaban convencidos de que algún tipo de espíritu habitaba la casa. Monica dijo: “Si alguien hubiera venido a decirme que había un fantasma en la casa, yo no le habría creído hasta que viví lo que viví aquí… Lo que queremos es volver a casa”.

Fenómenos de encantamiento

Los miembros de la familia citaron muchos fenómenos inexplicados que los llevaron a creer que habían sido embrujados:

  1. Tom sintió un repiqueteo en los pies, cerca del tobillo. Esto pasaba casi siempre a la noche, mientras estaba en la cama disponiéndose a dormir (o mientras dormía). “Sentí un repiqueteo en mis pies, no un golpe repetitivo, sino un repiqueteo que trataba de despertarme”. Ocurrió tres o cuatro veces. De ahí en adelante, Tom dijo: “No voy a dormir más en este cuarto”.
  2. Al menos en una ocasión, Tom dijo que había sido atacado físicamente por el espíritu. Su cama se sacudió como si la pateara un fantasma. “Si no le prestaba atención (al repiqueteo), entonces patearía la cama —golpearía el costado de la cama. Sentía que mi cuerpo entero se movía… Entonces, si volvía a dormirme, comenzaba a tener un sueño normal, y ahí nuevamente me golpeaba”.
  3. A veces, la pareja oía pasos en el vestíbulo vacío y en la escalera.
  4. En un momento de la charla, Monica comentó que ellos tomaron fotos del vestíbulo oscuro, de los cuartos y los rincones. “Si tú tomas fotografías en la oscuridad, tendrás la oportunidad de ver cosas”, dijo Tom, mostrándome una pequeña serie de fotos. Si bien la mayoría de ellas eran muy ordinarias, la pareja marcó tres o cuatro que mostraban extrañas manchas blancas, marcas de luz, y un espeluznante rostro no-humano reflejado en la superficie de una mesa. Tom le mostró las fotos a un psíquico de una radio local quien, según dijo, le contestó que su casa “estaba llena de fantasmas”.
  5. Mientras bajaban por la escalera, a veces escuchaban una música tenue o sonidos raros que provenían de arriba. El 30 de octubre, alentada en parte por libros esotéricos y programas de televisión, la pareja investigó por su cuenta, colocando una grabadora en el extremo superior de la escalera para registrar cualquier sonido fantasmal. Esperaron abajo, y no escucharon nada. Pero al escuchar la cinta, percibieron una o más voces diferentes, varios sonidos y lo que podría ser un perro que ladraba. Tom descartó la idea de que un transeúnte que pasara por la calle fuera el que produjera el ruido, diciendo que no se podían oír los ruidos de la calle desde la planta baja. “Lo que escuché en la cinta (de audio) me asustó terriblemente”, dijo Tom, y fue la evidencia que convenció a la pareja de que la casa estaba embrujada. Esa noche dejaron la casa y no volvieron. Muchos investigadores de fantasmas afirmaron que podían grabar voces de los muertos (EVPs) utilizando micrófonos en áreas vacías (aunque supuestamente encantadas).
  6. La pareja se quejaba de extrañas “zonas frías” en la casa.

La investigación de la casa

Luego de relatarme los hechos básicos, Tom me llevó a recorrer la casa. Mi primera impresión fue que, con fantasmas o sin ellos, era un sitio extraño y oscuro. La casa no estaba en buenas condiciones y había sido remodelada. La escalera crujía ostensiblemente, tal como uno las ve en las películas de casas encantadas. Y muchos de los cuartos, especialmente los de abajo, aparecían demasiado oscuros incluso durante el día.

Les dije que quería experimentar el encantamiento, y les pregunté cuándo aparecería. Me dijeron que podría ir más tarde esa misma noche.

Regresé a la casa a eso de las diez y media. La noche se presentaba inusualmente desagradable y ventosa, definitivamente apropiada para una investigación de casas encantadas. Monica y su hija se habían negado a volver a la casa, pero Tom estaba allí para recibirme. Le dije que hiciera lo que hacía cotidianamente: apagar las luces que usualmente estaban prendidas, cerrar todas las puertas que usualmente permanecían cerradas, etc. Mientras esperábamos la aparición de algún fenómeno fantasmal, le pregunté algunas cosas más sobre su trabajo. Había trabajado en la misma fábrica durante trece años, como conductor de carretillas elevadoras en una cercana planta de Ford. A menudo trabaja desde las 3 P.M. hasta las 11 P.M., aunque cambió cerca de junio o julio. Para ese entonces, adoptó un nuevo horario de trabajo, de 7 A.M. a 3 P.M. Había experimentado repiqueteos en sus pies a la noche, pero los había ignorado. Tom dijo que “se puso peor cuando cambié el turno de 7 P.M. a 3 P.M.”

Tom me examinaba mientras fumaba su cigarrillo. “¿Pueden perseguirte?”, preguntó. Le dije que si había algo en la casa, no creía que pudiera perseguirlo en otra parte. Más bien, el asunto seguiría confinado a su casa. Si las cosas iban de mal en peor, su familia podría mudarse. Le pregunté a Tom qué pensaba que estaba pasando. “Creo que está pasando algo, un espíritu o algo así — un espíritu indomable”.

Le sugerí que fuéramos arriba para escuchar, tranquilamente, algún sonido. “Ah, seguramente se presentarán, usualmente lo hacen”, me dijo. Pasaron horas y nada ocurrió: ninguna voz fantasmal, ningún crujido en la escalera, ningún hecho o sonidos inusuales. Tom estaba perplejo por el silencio, aunque no dio ninguna explicación. Finalmente, aproximadamente a la 1 P.M., me fui.

Durante los días siguientes, me preguntaba qué decirle a la pareja. No había visto ninguna evidencia de fenómenos paranormales, pero sabía que estaban asustados. Mi presencia los tranquilizó, aunque yo no les había dado ninguna explicación sobre las cintas con voces fantasmales, las patadas y otros fenómenos por el estilo. Yo quería que la familia regresara para el Día de Acción de Gracias, y corría el reloj. Se me ocurrió una idea para realizar un experimento, pero tendría que llevarse a cabo durante un día tranquilo, sin los vientos aullantes que recientemente habían azotado a Buffalo.

Más experimentos e investigación

Regresé a la casa el sábado. Cuando llegué, me encontré con alguien más: aparte de la familia, estaban allí la madre de Monica, más dos amigos. Cuando me instalé allí, me enteré por qué la escalera se encontraba a menudo a media luz: las paredes estaban pintadas de un color marrón claro. Incluso con dos lámparas prendidas, el lugar permanecía oscuro porque las paredes absorbían gran parte de la luz ambiente. Las paredes eran originalmente blancas, pero como mostraban imperfecciones y lucían sucias, Tom las había pintado de nuevo con una pintura que encontró en el sótano.

Mientras la familia estaba sentada en el living, a veces observándome con curiosidad, tomé medidas de las escaleras y saqué mi cámara. Ya era hora de hacer el experimento. Les pedí a todos que se fueran de la casa, excepto a Monica, que se quedó sentada en el living. Le pedí a Tom que pusiera la pequeña grabadora exactamente en la misma posición en que estaba en la noche del 30 de octubre (Ver foto 2).

Foto 2. Un grabador colocado sobre la escalera “encantada” espera capturar voces de fantasmas.
Foto 2. Un grabador colocado sobre la escalera “encantada” espera capturar voces de fantasmas.

La encendí, bajamos las escaleras y nos dirigimos hacia el camino de entrada por la acera que estaba debajo de las ventanas que daban a la escalera. Hablamos del tiempo, y él me comentó que las condiciones eran exactamente las de la noche en que grabamos la cinta de audio: sin viento, muy calmo. Hablamos durante cinco minutos, y entonces fuimos a buscar la cinta. Yo quería ver si las voces normales podían grabarse desde la escalera, a través de las ventanas recubiertas con una membrana de plástico, afuera, en la acera. Rebobiné la cinta y la pasé enfrente de Tom y Monica. De hecho, nuestra conversación se escuchaba un poco apagada, pero era claramente audible. Aunque no había analizado la cinta todavía, los sonidos y las voces que ellos habían grabado arriba provenían desde fuera de la casa en lugar de más allá de la tumba. Aparte de ello, si era un espíritu, ¿por qué crearía sonidos tan mundanos como el ladrido de un perro o una conversación tenue, imitando exactamente el ruido ambiental de la calle? La explicación más plausible era que esos sonidos normales eran percibidos como extraños en el contexto de otros sonidos raros, de las emociones y del miedo. La pareja estuvo de acuerdo conmigo, pero Tom me recordó que yo todavía no había explicado las patadas que él había sentido durante la noche. “Quiero ver si puedes explicarlo”. Yo asentí mientras garabateaba algunas notas. “Estoy trabajando en eso”, le dije. “Vamos paso por paso”.

Mientras guardaba mis cosas, les dije a Tom y a Monica que deseaba regresar esa misma noche para efectuar una nueva observación. Como me habían dicho que los pasos y los crujidos ocurrían “constantemente” durante la noche, seguramente una segunda noche en la casa embrujada podía proveerme alguna evidencia. Ambos dijeron que les gustaría que yo regresara, así que aproximadamente siete horas después, regresé.

Llegué antes de las once; Tom me recibió en la puerta y me llevó al living donde su hija estaba durmiendo en un sofá, cerca de Monica. Tom había dormido allí la noche anterior sin que se produjera ningún incidente. Era la primera vez que Monica había estado en la casa durante la noche en las dos últimas semanas. Ambos se sintieron bien abajo (en el sofá y en el piso) mientras yo estaba allí, pero nadie dormiría arriba.

Me senté en el diván, con mi cámara y mi grabadora listas. Todos escuchamos atentamente los sonidos de la casa: el reloj de la cocina, las campanadas del reloj cucú, y el burbujeo de la pecera. Nos sentamos en silencio durante una hora, hasta pasada la medianoche. Conversamos un poco y la pareja fumaba un cigarrillo tras otro. Tom me preguntó si yo había mirado más detalladamente las fotos que ellos habían tomado. Yo había llevado los negativos a un revelador profesional y les pedí que imprimieran la imagen que tenía el rostro demoníaco completamente desde el borde del cuadro.

Les expliqué que si una persona toma suficientes fotos, eventualmente encontrará unas pocas que aparentemente contienen luces o reflejos extraños. Las fotos de la casa no mostraban nada inusual o paranormal. Había algunas anomalías, tales como manchas y puntos, pero eran claramente errores comunes (como los reflejos de un flash) y del procesamiento (como manchas o polvo). Es importante aclarar que la cámara no era de buena calidad, el fotógrafo era amateur, y el revelado era adecuado pero no profesional. Algunos “cazadores de fantasmas” afirman que las formas que aparecen son imágenes de fantasmas, pero ello se debe a la falta de experiencia e ignorancia con respecto a la fotografía. El rostro demoníaco que Tom y Monica habían visto era claramente un simulacro, tal como les mostré con una ampliación. La gente ve tales rostros e imágenes en cualquier cosa, desde manchas en vidrios sucios hasta en las nubes. Le mostré a Tom que la cara del demonio era simplemente una lámpara reflejada en el vidrio de una mesa (Ver foto 4).

“Puede ser que tenga sentido”, admitió. “Pero quiero que me expliques los golpes que yo sentí… Para todo lo demás puedes encontrar una explicación, pero no vas a encontrar nada respecto de los golpeteos. No vas a encontrar nada sobre los golpes en mi cama”. Monica se sacó una manta, mientras se dormía.

Foto 3. El investigador Radford testea las reacciones del gato Scrappy frente a un dormitorio “embrujado”.
Foto 3. El investigador Radford testea las reacciones del gato Scrappy frente a un dormitorio “embrujado”.

Les dije que todavía no había terminado, pero hasta lo que yo sabía, no deberían preocuparse mientras estuvieran en la casa. Aunque los incidentes habían sido alarmantes y terroríficos, nadie había sido lastimado y aparentemente ninguno se sintió personalmente amenazado. Subí las escaleras y me senté arriba, esperando que sucediera algo inusual o paranormal. Luego de quince minutos, lo único que sentí era frío. Me di cuenta de que de hecho había un lugar frío cerca de la parte de arriba de la escalera, y podía sentir el aire frío pasando por mi cintura. Pregunté si alguien tenía un incienso. Tom subió desde la cocina y me trajo un incienso de vainilla. Lo llevé arriba y puse el incienso en el fondo de la entrada. Encendí mi linterna sobre la corriente de humo y estaba claro que el frío no era en absoluto una “zona fría” sino simplemente una corriente fría que venía de los dormitorios pobremente aislados. Entonces le pedí a Tom que viniera conmigo, y le mostré mis hallazgos. Él estuvo de acuerdo en que la “zona fría” era en cambio una corriente, y se sorprendió de que un incienso de diez centavos pudiera ser una herramienta de investigación tan efectiva como una cámara infrarroja de 10 mil dólares. Como siempre, lo valioso son los métodos, no las herramientas.

Esperé aproximadamente una hora más, y me fui a la una de la mañana. Había estado preparado y deseoso de experimentar y grabar pasos de fantasmas, pero, por segunda vez, la actividad fantasmal no se había materializado. Quizá los espíritus se sentían tímidos frente a un escéptico, pero sin evidencia era poco lo que podía hacer. La escalera crujiente y los pasos parecían provenir de la estructura de la casa, ruidos normales, de la imaginación, o de alucinaciones inducidas durante el sueño. No había evidencia de nada más.

Con madre e hija dormidas en casa por primera vez en semanas, empaqué mis cosas y me fui. Le dije a Tom que me encontraría con ellos la semana siguiente, pero, por lo que había visto y experimentado, creía que todo iba a ir bien. Cuando me iba, Tom sugirió que tal vez los espíritus se habían ido, y que todo había terminado. Yo asentí cordialmente, sugiriendo que si llegaban a oír algo trataran de ignorarlo. Si había ocurrido algo, parecía que ya no ocurría más.

Foto 4. El “rostro demoníaco” que veían los dueños de casa cuando empezaron su propia investigación. (El rostro se encuentra en la pantalla de la lámpara).
Foto 4. El “rostro demoníaco” que veían los dueños de casa cuando empezaron su propia investigación. (El rostro se encuentra en la pantalla de la lámpara).

Llamé el lunes siguiente y me dijeron que no había pasado nada. Sentían que el encantamiento había desaparecido. Fui a la casa una vez más para discutir los resultados de mi investigación punto por punto. Las patadas y los golpeteos figuraban entre los puntos más importantes. El golpeteo en los pies de Tom se debía probablemente a su imaginación, a una enfermedad, o a ambas. El hecho de que invariablemente sucediera cuando se iba a dormir —o tal como decía Tom, mientras dormía— es significativo. Puede ser considerado como una alucinación hipnagógica (una ilusión sensorial que ocurre mientras entramos en el sueño), un fenómeno bastante común que puede llevarnos a una mala interpretación.

Tom parecía particularmente perturbado cuando su cama era “pateada” por una entidad invisible. Examiné la cama gemela, de estructura metálica y encontré que era bastante liviana (Él mismo la había llevado a la habitación de su esposa). Es significativo que la cama se sacudiera sólo a la noche cuando Tom estaba en la cama y quedándose dormido. Durante varios días, discutí el caso con un oficial de policía que me dijo que a menudo, cuando se estaba quedando dormido, su brazo o su pierna se movía o sacudía. De hecho, su esposa me dijo que justo la noche antes, la pierna de su marido se había movido mientras se dormía y que no sólo había sacudido la cama sino que la había despertado. No es inusual que la gente haga esto en la cama; yo mismo lo he hecho. Parece que Tom, mientras se dormía, se había sobresaltado o movido bruscamente, haciendo que la cama se sacudiera. Tom, con más de 110 kilogramos, era un hombre corpulento y un espasmo de su pierna podía haber movido fácilmente su cama. El hecho de que Tom padezca de apnea aporta más evidencia para esta explicación; las piernas movedizas (Síndrome de la pierna inquieta) es realmente uno de los síntomas más comunes de la apnea.

La actividad fantasmal coincidió con un cambio en el horario de trabajo de Tom (y por lo tanto en el sueño). Los eventos extraños eran infrecuentes y menores hasta que Tom le contó a su esposa lo que le estaba pasando. “Cuando lo comentamos entre nosotros, la situación empeoró tremendamente”, dijo Monica. Con mi experiencia en psicología, esto me resultó una fuerte evidencia para explicarlo psicológicamente. Parece un clásico caso en el que una persona refuerza las expectativas e interpretaciones de la otra, acerca de fenómenos extraños. El hecho de que todo esto ocurriera justo antes de Halloween también podría ser significativo; es la temporada donde los fantasmas, espectros, brujas y espíritus están inmersos en la conciencia de la gente. Tom dijo que el encantamiento se había detenido, y que volverían a pasar el Día de Acción de Gracias en su propia casa.

La gente malinterpreta y percibe erróneamente cosas todo el tiempo; ello no significa que son estúpidos o locos, sino más bien que no saben necesariamente qué buscar. Este caso fue simplemente una colección de fenómenos mundanos no correlacionados que, tomados en conjunto y en el contexto de un posible embrujo, aparecían como evidencia de una actividad sobrenatural. Monica y Tom trataron de hacer lo mejor para entenderlos y explicarlos. Una vez que fallaron, trataron de recordar los hechos —aunque malinterpretando sus descubrimientos. El ruido ambiental normal se transformó en voces fantasmales; las fallas fotográficas normales se transformaron en luces y rostros sin explicación.

De hecho, Tom y Monica embrujaron su propia casa. A medida que transcurrieron las semanas, Monica buscó libros sobre fantasmas y encantamientos, ninguno de los cuales se basaba en el escepticismo o en la ciencia. Los libros les marcaron qué señales buscar en una casa embrujada, y seguramente los encontraron.

Esta familia aterrorizada y su casa (no)embrujada son el resultado de una sociedad en la que aquellos que buscan respuestas para explicar fenómenos extraños son conducidos a la librería local o al estante de una biblioteca, sólo para encontrar desinformación sobre misterios y poca o ninguna fuente escéptica. Los libros populares, los programas de televisión e incluso los “parapsicólogos” locales, empeoran el problema. En este caso, y en muchos otros, son la ciencia y el escepticismo los que los resuelven.


Nota

Respetando un pedido de anonimato, los nombres han sido cambiados, exceptuando el del gato. Un examen más detallado de este caso se encuentra disponible online en www.csicop.org/specialarticles/.