Pastillas

El diario más importante de España confunde astronomía y astrología

“Cazadores de planetas. Astrólogos que rastrean el Universo en busca de mundos desconocidos”. Este titular apareció el 6 de marzo en la portada del diario español El País y en la de su suplemento dominical EPS. Hacía referencia a un reportaje sobre astrónomos titulado correctamente en el interior y demostraba, una vez más, que muchos periodistas todavía no han asumido que los hacedores de horóscopos y los científicos que estudian el Cosmos no forman parte del mismo gremio.

No es la primera vez, ni será la última, que un medio de comunicación importante confunde astrología y astronomía. El 25 de febrero de 2004, la agencia de noticias Efe mandó un despacho a sus abonados de todo el mundo en el que informaba del hallazgo de un nuevo planeta extrasolar: “Un equipo de astrólogos húngaros ha descubierto un nuevo planeta a 650 años luz del Sistema Solar, en la constelación de Géminis, informó hoy el director del Instituto de Investigación de Astrología de la Academia Húngara de Ciencias, Lajos Balázs. El planeta descubierto gira alrededor de una estrella semejante al Sol, realiza su recorrido en 1,56 días, y tiene una masa ocho veces más grande que la de Júpiter, según los primeros cálculos. Johanna Jurcsik, astróloga que encabezó al grupo de investigación, explicó que descubrieron el planeta por casualidad el pasado día 20”. A raíz de la publicación de un comentario por mi parte en Internet, Efe incluyó en su repertorio de Español Urgente la entrada astronomía con un tirón de orejas expreso a los responsables de la redacción y de la edición del texto.

El País publicó una fe de errores al día siguiente de su metedura de pata y su ombudsman, Sebastián Serrano, dedicó al asunto su siguiente columna dominical. “Los astrónomos protestan”, la tituló. En el artículo, el responsable de EPS admitía el error y se lamentaba de la dureza de las quejas recibidas de un grupo de astrónomos, entre ellos, Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona. El comentario de Serrano acababa con una clarificadora sentencia: “Vale la pena, pues, esmerarse en evitar que la astrología y los astrólogos sigan medrando”. El 20 de marzo, EPS publicó dos breves cartas de protesta de astrónomos que se quejaban por el error y, el 3 de abril, Serrano recogía en su columna las quejas de una veintena de astrólogos por el epílogo de su primer comentario.

¿Qué se puede aprender de todo esto? Que queda mucho por hacer en el campo de la divulgación científica cuando un equipo de profesionales cualificados del más importante diario español confunde en 2005 astrología con astronomía. Porque la primera página de un diario y de un suplemento dominical se miran con lupa en la redacción del medio implicado, y lo digo con conocimiento de causa: trabajo desde hace más de quince años en el periódico líder de un grupo multimedia. Así que no estamos ante algo que va más allá de lo anecdótico. Nos encontramos ante un error que demuestra —como reflejan las encuestas sobre percepción social de la ciencia— lo lejos que aún está la población media de una alfabetización básica.