Pastillas

Entrevista al astrónomo Daniel Altschuler

Daniel Altschuler, astrónomo y Miembro Consultor de la revista Pensar.
Daniel Altschuler, astrónomo y Miembro Consultor de la revista Pensar.

Durante 12 años, Daniel Altschuler estuvo al frente de uno de los mayores radiotelescopios del mundo, el de

Arecibo, Puerto Rico. Dice que cuando Estados Unidos redujo el presupuesto, los dos latinos del equipo fueron despedidos, lo que le parece curioso. Ahora sigue con sus otras actividades, como las clases en la Universidad de Puerto Rico, sus columnas periodísticas y la publicación de libros como Hijos de las estrellas, Ciencia, Pseudociencia y Educación (con segunda edición prevista para agosto) y Mokita en blanco y negro, un documento diatríbico contemporáneo.

Físico, uruguayo fanático de Peñarol y amante de la difusión científica, Altschuler está emocionado con el descubrimiento —informado a fines de abril— de GL581b, dado a conocer popularmente como “Súper Tierra”, el primer planeta parecido al nuestro que es descubierto fuera del Sistema Solar. Pero esa emoción amaina cuando se sopesa la realidad. GL581b está lejos y capaz que ni albergue vida.

“Este descubrimiento significa un avance en la búsqueda de planetas ubicados en órbitas que permitan en principio el desarrollo de una biología, es decir, planetas ni muy fríos ni muy calientes”, explica el experto. “Naturalmente los investigadores que hallaron este planeta y la institución a la cual pertenecen (la ESO con telescopios en Chile) tienen mucho interés en que se reconozca como algo especial, pero en ocasiones el optimismo nubla la vista y muchas veces la prensa exagera el significado”, reflexiona.

Vamos por partes. ¿Es tan importante este hallazgo?

Sí, lo es. Pero debemos recalcar que estos planetas se descubren por un método indirecto, como su efecto gravitacional sobre su estrella, y no los observamos directamente. Por eso no tenemos forma de saber cómo es su constitución, si realmente son rocosos, con agua, como la Tierra o si son simplemente una bola de gas. Creo que es prematuro decir que se parece a la Tierra.

Estos hallazgos entusiasman a la gente, y algunas ya ven en “Súper Tierra” la salvación para la Humanidad.

Hay que mantener los pies sobre la tierra, no tenemos otra opción. Hoy, si nuestro planeta se torna inhóspito por culpa de los humanos, no hay escape. Bastaría hacer algunos calculitos relacionados a las enormes distancias que nos separan de posibles otros mundos, de la creciente cantidad de humanos sobre el planeta y de la imposible empresa de transportación para convencer al más optimista de la imposibilidad de dejar este valle de lamentos.

Acá se habló de vida extraterrestre y muchos ya se imaginaban marcianos verdes.

Cierto, y siempre me pregunté por qué verdes. ¿Será que realizan fotosíntesis por la piel? En fin…. Que en otro planeta estén dadas las condiciones para desarrollar vida puede significar que hallemos apenas una miserable bola de bacterias. Es decir, una cosa es vida y otra es vida inteligente. En todo caso encontrar cualquier forma de vida en otro planeta sería un gran descubrimiento y nos indicaría que surge en cualquier sitio si las condiciones son apropiadas. El “misterio” del origen de la vida pasaría a ser consecuencia de las leyes naturales que gobiernan el comportamiento de la materia. No haría falta ninguna influencia sobrenatural, ninguna mano creadora.

Y a usted qué le parece, ¿estamos solos?

En mi opinión parece claro que no estamos solos, aunque esto no signifique nada, ni humanoides ni nada de eso. Pensarlo sería continuar con nuestra arrogante idea de que somos especiales cuando sabemos que ni siquiera nos diferenciamos tanto de otros animales. Además, seguiremos solos, incomunicados, dadas las enormes distancias y los límites que impone la velocidad de la luz. Y para eso no hay solución tecnológica, como muchos piensan.

¿Vale la pena seguir buscando señales de vida extraterrestre, como hacen en Arecibo?

Durante unos diez años el radiotelescopio escudriñó las estrellas más cercanas en búsqueda de una señal. No se detectó nada, pero la falta de evidencia no es evidencia de falta. El esfuerzo vale la pena, principalmente porque no cuesta mucho y porque el que no busca no encuentra. Menos astuto me parece enviar humanos a Marte, una empresa que a mi entender es más bien una panacea para el complejo militar industrial de EE UU y no una prioridad científica.

Si llegáramos a recibir una señal, ¿en qué cambiaría la historia de la ciencia?

A los científicos no nos sorprendería demasiado. El mayor impacto estaría en la parte social y en las religiones, que se fundamentan en la idea de que somos una creación especial. El descubrimiento de “otros” causaría graves problemas para esta nociva idea, aunque me imagino que ya el Papa y los otros se reúnen en secreto para ver cómo se zafan del problema e inventan alguna otra historia para no perder su hegemonía.