Reseñas

La quimera de la percepción extrasensorial

screen-shot-2016-11-17-at-4-47-10-pmLa parapsicología ¡vaya timo! Por Carlos Álvarez. Editorial Laetoli, Navarra, España, 2007.


Mantén lejos a ese tipo, puede pillar los trucos. Ésta fue la antológica frase que David Marks escuchó en una ocasión decir a Uri Geller a sus compinches en referencia al propio Marks, una vez que éste le había propuesto por carta someterse a unos experimentos que certificaran sus capacidades psíquicas. Marks se hallaba en el comedor de un hotel, y Geller, que no lo conocía, ¡se sentó en la mesa contigua! ¿Qué pasó con la clarividencia de Geller? Probablemente en ese momento sólo estaba usando el 10 por ciento de su cerebro… Como otros, Geller se caracteriza por pretender censurar aquellos contenidos de Internet que ponen en evidencia sus trucos y fantasías (http://www.youtube.com/watch?v=M9w7jHYriFo), para lo que ha pretendido contar con la ayuda de la justicia.

Esta falsa creencia del cerebro funcionando a menos de medio gas y otras tonterías son criticadas hábilmente por Carlos Álvarez, profesor titular de Psicología cognitiva de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (Tenerife, España) en su libro La parapsicología ¡vaya timo! (http://www. laetoli.net/col_timo.htm). Álvarez inicia su obra con un rápido y útil desarrollo histórico de la psicología que conduce al paradigma de la neurociencia cognitiva, que no es otra cosa que el estado de la cuestión, en cuanto objeto de investigación científica, de nuestro cere-bro. Una disciplina científica con enorme proyección en el actual siglo y de gran interés para todos aquellos a los que no les basta con una visión medio mítica medio supersticiosa de ese ‘ordenador’ que tenemos en nuestro cráneo. Delimita así el camino que toma la psicología científica del que tomó la que no abandonó corrientes ocultistas propias del siglo XIX.

Hace algún tiempo, el autor me confesó su preocupación por acarrear cierto retraso en la redacción de su libro. A la vista del resultado, esa preocupación le condujo al éxito. Se trata de un libro adaptado a las exigencias de la colección: lectura sencilla y amena, informativo y clarificador. Muy recomendable para quien desea conocer la auténtica realidad de esta peculiar y heterodoxa disciplina: la parapsicología. Así, Álvarez enumera los principales escollos con los que se tropiezan los parapsicólogos en el momento en que pretenden convertir en ciencia una actividad más parecida al coleccionismo y excursionismo particular que a una actividad científica tal y como hoy es entendida.

Otro capítulo está dedicado a contar una breve historia de la parapsicología, desde las iniciales pretensiones iniciales de los espiritistas a los experimentos Ganzfeld, pasando por los experimentos de Joseph B. Rhine1. Una historia donde los fraudes, las trampas y los engaños son olvidados por quienes consideran que el casi siglo y medio de investigación paranormal con pretensión científica esconde alguna clave fundamental para la comprensión del ser humano.

En la segunda mitad del libro, el psicólogo tinerfeño aplica el sentido común y los conocimientos científicos a algunas creencias populares o del ocultismo popularizado, desde la ya citada falsa aseveración de que sólo usamos el 10 por ciento del cerebro (al margen de que pueda haber gente que parece usar sólo ese 10 por ciento, o incluso menos) a los viajes astrales, pasando por las simples coincidencias a las que se otorga sentido oculto (que como el propio autor explica es una herramienta evolutiva muy útil cuando se usa correctamente). Tal creencia fue difundida por Carl Gustav Jung bajo la etiqueta de sincronicidades, especulación deudora de la doctrina de las correspondencias, uno de los elementos definitorios del pensamiento esotérico.

Aunque no es el objetivo del librito de Álvarez, se echa de menos un mayor espacio dedicado a la parapsicología española. El autor señala que nuestro país es un erial histórico en lo que respecta a la investigación psíquica en el ámbito universitario, aunque cita el caso de Bélmez y las psicofonías como ejemplos de manifestaciones hispano-paranormales. En este sentido, valdría la pena haber citado a Germán de Argumosa —del que Cavanilles y Máñez hacen un retrato demoledor en Los caras de Bélmez (http://www.loscarasdebelmez.com)— o a Ramos Perera y la Sociedad Española de Parapsicología. El espiritista cántabro y otros como Sinesio Darnell y el padre Pilón se ocuparon de tópicos paranormalistas como los citados, externos al cerebro desde un punto de vista emic, pero aun así merecían un breve párrafo en el libro que comento.

En definitiva, Carlos Álvarez ha logrado escribir —y bien además— una introducción a parte del espectro de las creencias paranormales muy clara y más que suficiente para cualquier muchacho intrigado por lo que los medios de comunicación especializados difunden como los misterios de la mente. Será más difícil, si dedican un fin de semana a la lectura de este libro, que frikies de las psicofonías y espiritistas con chaleco de arqueólogo los engañen desvergonzadamente, lo que no es poco; y no sólo no es poco, sino que es uno de los motores principales de la divulgación crítica de la subcultura paranormal.


Notas

1. Rhine fue el fundador del Journal of Parapsychology. Carlos Álvarez y su colega Luis Díaz Vilela publicaron en esta revista (2006) un ensayo sobre las diferencias entre las creencias paranormales en estudiantes de diversas carreras. Aparece reproducido en este enlace de Internet: http://webpages.ull.es/users/calvarez/DIVULGACION/DiazAlvarezDEF.pdf