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LOS ADIVINOS TAMPOCO SABEN DE FÚTBOL

El Mundial de Fútbol de Alemania llegó a su fin. Italia alzó por cuarta vez en su historia la copa de la victoria. Ahora que los hechos ya se han consumado, es tiempo de evaluar los vaticinios efectuados por algunas de las más connotadas celebridades de lo paranormal en Chile.

El 2 de enero del año en curso, el diario La Cuarta publicó un extenso cuestionario en el cual se abordaban temas tan diversos como la política, la farándula y el deporte. Los tarotistas Alejandro Ayún, Yolanda Sultana y Sonia Ujian respondieron a cada una de las preguntas, haciendo uso de sus extraordinarias habilidades para predecir sucesos venideros. “¿Qué país ganará el Mundial de Alemania 2006?”, asomaba como uno de los desafíos más interesantes para estos conocidos videntes. Veamos entonces cuáles fueron sus respuestas.

Alejandro Ayún, famoso por haber vaticinado que el conocido futbolista Iván Zamorano no se casaría con una modelo, expresó lo siguiente: “Inglaterra aparecerá como una fuerza avasalladora y dispensada para conseguir el objetivo. Será como si un pelotazo alcanzase el sol”.

¿Inglaterra, fuerza avasalladora? Lo cierto es que el combinado inglés decepcionó por el bajo nivel futbolístico exhibido durante su participación, para muchos responsabilidad del esquema ultraconservador de su técnico. La constelación de estrellas conformada por nombres como Beckham, Rooney, Owen, Lampard, Gerrard y Terry, entre otros, ofreció un mediocre espectáculo en la cancha.

Los ingleses, proclamados como aspirantes a la corona antes del torneo, quedaron eliminados en cuartos de final. Rotunda equivocación de Ayún, que se viene a sumar a su conocido historial de fracasos predictivos. Ayún es el mismo mentalista que provocó alarma nacional al presagiar la ocurrencia de un terremoto para el día 2 de octubre de 2004, sismo que por cierto nunca ocurrió.

Otra que anduvo lejos de acertar con su predicción fue Sonia Ujian: “Brasil. Ellos van a ganar porque van derecho al triunfo. Es un equipo de lucha y poder que otras veces ya ha tenido el equilibrio necesario para triunfar”.

Ronaldinho, Ronaldo y Kaká no pudieron superar a un disciplinado equipo francés comandado por un inspiradísimo Zinedine Zidane. Brasil, el gran candidato a la corona mundialista, ni siquiera pudo encumbrarse entre los cuatro mejores del certamen.

Yolanda Sultana, quien tiene una consulta parapsicológica donde también vende cigarros, vaticinó lo siguiente: “El dueño de casa, Alemania, andará bien, aunque Brasil también tiene lo suyo. De entre esos dos equipos saldrá el próximo campeón”. Los anfitriones sólo se quedaron con el tercer lugar, y Brasil…

El encuentro final de este torneo fue disputado por las selecciones de Italia y Francia. Curiosamente ninguna de ellas fue siquiera citada por estos oráculos de carne y hueso. Ciertamente eran otros los equipos favoritos para adjudicarse el título de campeón. Antes del Mundial, Brasil y Alemania sonaban como los grandes candidatos entre el público chileno. Pero esta situación no tendría por qué haber influido en Ayún y sus colegas, ya que los mismos se ufanan de su condición de videntes, y cobran por ello. Aseguran poder visualizar el futuro mediante el empleo de cartas, talismanes, números y un sinfín de otras herramientas. Entonces, ¿qué pasó?

Al amparo de los hechos podemos concluir que nuestros adivinos fallaron estrepitosamente, una vez más. ¿Qué justificación podrían ellos esgrimir en su propia defensa? Se me ocurren varias. Pueden aducir que el futuro se rescribe día a día y que ciertos eventos acaecidos recientemente condicionaron la victoria italiana. Quizás se defiendan argumentando que fueron víctimas de una tergiversación periodística, que el fútbol no es su fuerte, que las cartas estaban cargadas, que el futuro se vislumbra sólo de forma parcelada o que había escépticos presentes cuando hicieron sus predicciones. Como sea, estos maestros de la precognición siempre tendrán una excusa para evadir su responsabilidad en el fracaso.

Espero que los aludidos puedan sacar algo positivo de esta crítica y no se ensañen conmigo, haciéndome objeto de alguna maldición.