Pastillas

Los niños (¿mormones?) de Brasil

Uno de los planes de Glenn Taylor Helzer era abrir un orfanato en Brasil, país que ya había visitado como misionero Mormón. Los detalles del plan, con todo, eran bizarros y violentos. Helzer planeaba transformar los huérfanos brasileños en asesinos. Su blanco: los quince líderes de la Iglesia Mormona en Utah, EE UU. El objetivo: estabelecerse como el Nuevo Profeta. El plan, llamado de “Brazil”, era parte de una serie de otras fantasías. Infelizmente, Helzer llevó a cabo una de ellas, “Children of the Thunder” (Niños del trueno), que desembocó en el brutal asesinato de cinco personas.

El 30 de julio de 2000, Glenn Helzer, su hermano Justin y su compañera Dawn Godman declararon la guerra a Satanás, dando inicio a su plan para financiar la creación de un grupo llamado “Impact America”, que desencadenaría el retorno de Cristo.

Luego secuestraron al matrimonio de Annette e Ivan Stineman, extorsionándolos con más de 100.000 dólares. Después, golpearon a Ivan hasta causarle la muerte y degollaron a Annette. El plan era exactamente este: secuestrar, extorsionar y matar a sus víctimas. Inclusive habían traído perros para que se alimentaran de los restos de los cuerpos. En su guerra contra Satanás, el trío asesinó a Selina Bishop, a su madre, Jennifer Villarin, y al compañero de Villarin, James Gamble.

En el juicio Glenn Helzer y Dawn Godman se declararon culpables, y podrían ser condenados a muerte y a prisión perpetua respectivamente. Justin Helzer afirmó ser inocente y basó su defensa alegando insanía. Dawn Godman y Justin Helzer veían a Glenn Helzer como un “Profeta de Dios”, y los “Children of Thunder” eran ellos mismos. Los hermanos Helzer habían sido excomulgados de la Iglesia mormona unos años antes. En ella, Joseph Smith y sus sucesores son vistos como “profetas guiados por Dios”.

Los juicios incluyeron el testimonio de una playmate que había sido novia de Glenn Helzer y contaron con el testimonio del psiquiatra Robert Dolgoff, citado por la defensa de Justin Helzer. Cuando el fiscal Hal Jewett le preguntó si la Iglesia mormona consideraba a los “profetas de dios” como insanos, y si Joseph Smith estaba loco, Dolgoff respondió: “Nunca examiné a Joseph Smith. No puedo hacer esa afirmación”.


 

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