Pastillas

Los premios Ig Nobel 2005

“Todos los ganadores han hecho cosas que primero nos hacen reír, pero luego nos hacen pensar”, reza el lema de estos “innobles” reconocimientos otorgados por la revista Annals of Improbable Research a las investigaciones científicas más absurdas del año. La esperada entrega de premios (“punto culminante del calendario científico”, según ironiza Nature) se celebró la noche del jueves 6 de octubre, en el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard. Los orgullosos galardonados de la decimoquinta Ceremonia Anual de los Premios Ig Nobel fueron:

Historia agrícola

James Watson, de la Universidad de Massey, Nueva Zelanda, por su erudito y apasionante estudio: “La trascendencia de los pantalones explosivos del Sr. Richard Buckley: Reflexiones sobre un aspecto del cambio tecnológico en la cría bovina neozelandesa en época de entreguerras”, publicado en Agricultural History, vol. 78, no. 3, Verano de 2004, pp. 346–60. Se emocionó en la ceremonia al recoger el premio: James Watson.

Física

John Mainstone y el difunto Thomas Parnell, de la Universidad de Queensland, Australia, por dirigir pacientemente desde 1927 un experimento, dedicado a demostrar lo extremadamente viscoso que es el alquitrán, consistente en dejarlo gotear lentamente a través de un embudo a una media de ¡una gota cada nueve años! El imprescindible informe “El experimento de la gota de alquitrán”, puede leerse en el European Journal of Physics, 1984, pp. 198–200. Asistió a la ceremonia de los Ig Nobel: John Mainstone.

Medicina

Gregg A. Miller, de Oak Grove, Missouri, por inventar los neuticles (traducible más o menos como “castrículos”): prótesis testiculares para mascotas castradas disponibles en tres tamaños y grados de firmeza. “¡Con los neuticles, es como si nada hubiese cambiado!”, reza el slo-gan publicitario (patente estadounidense #5868140). La aventura de su invención dio incluso para un libro: Going Going NUTS! (Gregg A. Miller, Publish America, 2004, ISBN 1413753167). El ganador no pudo asistir a la ceremonia y envió su discurso de aceptación del premio en vídeo.

Literatura

Los empresarios de Internet de Nigeria, por usar el correo electrónico para publicar una serie de relatos cortos y presentar así a millones de lectores un rico reparto de personajes (como el General Sani Abacha, la señora Mariam Sanni Abacha o Don Jon Barrister) que piden siempre una pequeña cantidad de dinero para poder acceder a una fortuna que gustosamente compartirán con quien se lo preste… Una forma muy irónica de referirse al famoso ¡y peligroso! “timo nigeriano”. Los ganadores… no asistieron a la ceremonia.

Paz

Claire Rind y Peter Simmons, de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, por monitorizar eléctricamente la actividad de una neurona de langosta mientras el insecto miraba escenas seleccionadas de La guerra de las galaxias. El estudio titulado “La neurona detector del movimiento descendente contralateral en los ortópteros: una reevaluación de la respuesta a los objetos en movimiento. I. Respuestas selectivas a objetos próximos” puede disfrutarse en el Journal of Neurophysiology, vol. 68, no. 5, de noviembre de 1992, pp. 1654–66. Recogió el premio y explicó que las langostas resultaban muy estimuladas con las batallas galácticas: Claire Rind.

Economía

Gauri Nanda, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, por inventar un despertador que suena y después se esconde, repetidamente, para asegurar que la gente se levanta de la cama. El invento —que nos vendría bien a más de uno— añade supuestamente horas productivas a la jornada laboral. Asistió a recoger el premio (y fue puntual): Gauri Nanda.

Química

Edward Cussler, de la Universidad de Minnesota, y Brian Gettelfinger, de la Universidad de Minnesota y la Universidad de Wisconsin, por dirigir un crucial experimento (¡convirtieron una piscina olímpica en jarabe!) que zanjó una de las grandes controversias científicas nacida de una discusión entre Newton y Huygens: “¿El ser humano nadaría más rápido o más lento en sirope?” El estudio, consultable en el American Institute of Chemical Engineers Journal, vol. 50, no. 11, octubre de 2004, pp. 2646-7, lo deja claro: se alcanza la misma velocidad en ambos fluidos (ganó Huygens). Asistieron a recoger el premio: Brian Gettelfinger y Edward Cussler.

Biología

Benjamin Smith, de la Universidad de Adelaida, Australia, y la Universidad de Toronto, Canadá, a la compañía de perfumes Firmenich, Ginebra, Suiza, a la Chem Comm Enterprises, Archamps, Francia; a Craig Williams de la Universidad James Cook y la Universidad de South Australia; a Michael Tyler de la Universidad de Adelaida; a Brian Williams de la Universidad de Adelaida; y a Yoji Hayasaka del Instituto Australiano para la Investigación del Vino; por oler y catalogar pacientemente los aromas producidos por 131 especies de ranas sometidas a estrés. Entre otros avances inestimables para la ciencia que nos lega su investigación, se averiguó que las ranas producen su propio repelente para mosquitos y se halló la fórmula para sintetizar… el olor a pies.

Referencias: “Un estudio sobre las secreciones olorosas de las ranas, sus posibles funciones y su importancia filogenética”, Applied Herpetology, vol. 2, no. 1–2, febrero 1, 2004, pp. 47–82; “Caracterización química y olfatoria de los compuestos olorosos y sus precursores en la glándula parotoide de la ranita de San Antonio, Litoria caerulea”, Journal of Chemical Ecology, vol. 29, no. 9, septiembre de 2003.

Recogieron el premio: Ben Smith y Craig Williams.

Nutrición

Dr. Yoshiro Nakamats, de Tokio, Japón, por fotografiar y analizar retrospectivamente cada comida que consumió durante un período de 34 años (y contando). Recibió con humor el premio: Dr. Yoshiro Nakamats.

Dinámica de fluidos

Victor Benno Meyer-Rochow, de la Universidad Internacional de Bremen, Alemania, y la Universidad de Oulu, Finlandia; y a Jozsef Gal, de la Universidad Eötvös Loránd, Hungría, por usar principios de física para calcular las fuerzas que se generan dentro de un pingüino, como detallan en su artículo “Presiones producidas cuando los pingüinos hacen caca: cálculos sobre defecación aviar”. El estudio, publicado en Polar Biology (vol. 27, 2003, pp. 56–8), tuvo en cuenta delicadas variables como la distancia que alcanzaban los excrementos proyectados, la viscosidad de los mismos y la forma, apertura y altura con respecto al suelo del orificium venti del animal. Los ganadores no pudieron asistir a la ceremonia por no obtener los visados para visitar los Estados Unidos, por lo que el Dr. Meyer-Rochow envió un discurso de aceptación en vídeo.

(Más información y vídeos de las ceremonias en: http://www.improb.com/ig/ig-top.html)