Noticias Locales

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Brasil: “Welcome to Varginha, earthlings”

Noticias2La ciudad de Varginha, Minas Gerais, se prepara para el turismo alienígena… aunque parece demasiado terrestre: se construyó un plato volador de 20 metros de diámetro que, junto con esculturas de aliens, recibirá una iluminación especial.

El platillo está localizado en la parte más alta de la ciudad debido a una buena razón: en realidad es un tanque de agua de la Companhia de Saneamento (COPASA), con capacidad para 100.000 litros. Se construyó con la forma de un platillo por sugerencia de la prefectura, que no necesitó invertir dinero municipal. La intención, más que declarada, es promover el turismo aprovechándose del “caso ET”.

Parada de ómnibus y tanque de agua con forma de platos voladores. Fotos: Cortesia Ubirajara Rodrigues.
Parada de ómnibus y tanque de agua con forma de platos voladores. Fotos: Cortesia Ubirajara Rodrigues.

En enero de 1996, tres muchachas habían visto en un terreno baldío algo que les pareció horrible. Las chicas, religiosas, lo describieron como una especie de diablo, pequeño, con tres cuernos y grandes ojos rojos. A pesar de esta pavorosa descripción, el extraño sería conocido en adelante como el “ET de Varginha”, expresión tan popular como las mejores tele novelas. El caso fue extensamente explotado por los medios, desde los programas de variedades a los de humor, y fue tapa de una de las revistas semanales de mayor circulación. Los interesados pueden enterarse de más detalles en el sitio de la prefectura (http://www.varginha.mg.gov.br/).

Que uno de los principales involucrados en el caso, el abogado local Ubirajara Rodrigues, dude hoy en afirmar que serían “seres extraterrestres”, y que de hecho no haya platillos voladores directamente asociados a la supuesta criatura, incluso en relatos, son sólo detalles. Turísticamente, lo que uno encuentra es el “ET de Varginha” y las ideas populares al respecto. Y el “filet mignon a la Ubirajara” en un restaurante de la ciudad, claro.

Noticias3…y tapas religiosas

Hacia finales de 2003, los medios brasileños tampoco se quedaron atrás con las imágenes y los temas religiosos ilustrando sus tapas. Eso sí, siempre con la indicación explícita de que la ciencia tendría algo que decir al respecto.

—Kentaro Mori

 


Argentina: Misterios y “milagros”. La pequeña diferencia entre la verdad y lo impresionante

Comenzó en la Argentina un nuevo ciclo del programa televisivo “Miste­ rios y Milagros” conducido por Víc­tor Sueiro, periodista que dice haber estado “muerto” durante 40 segundos, breve lapso en el que supuestamente conoció el “más allá”, al que se llega por un túnel muy iluminado. En 1990, luego de esta experiencia, publicó Más allá de la vida (Ed. Planeta, 1990), un libro de enorme suceso al que seguirían La Gran Esperanza y otros siete abordando la temática milagrera y aparentemente misteriosa: vida después de la vida, poderes paranormales, apariciones de vírgenes y curas sanadores desfilaron por la apasionada —aunque remanida— prosa de Sueiro.

En esta nueva entrega televisiva no hubo mayores novedades: el caso central del primer envío fue el episodio protagonizado por Patricio Meza, un joven atropellado por un tren mientras cruzaba las vías con su bicicleta. Con un paro cardiorrespiratorio en su haber, intervenido quirúrgicamente, trasladado de hospital en hospital en estado desesperante, con la ayuda de sus padres, de los médicos, y de la virgen (a quien el periodista llama “mamita”) el joven se recuperó del coma 4 en el que había caído y, finalmente, “despertó”. Entre testimonios de familiares, médicos y las propias palabras de Sueiro, el espectador pudo escuchar muletillas y giros sensibleros que apuntaban directamente a la emoción. “No había nada que hacer”, “estaba en las manos de Dios”, “sin Dios, esto no pasa”, “muerte clínica”, “lo que van a ver es impresionante”, son algunas de las expresiones con las que el programa apuntala su mensaje central: “tengan fe” (Sueiro no está muy lejos de un telepredicador).

Patricio se recuperó, aunque no totalmente, y al final del programa aparece su propio testimonio, realmente conmovedor, catapultando a celestiales alturas el mensaje milagroso de Sueiro, quien obviamente nunca pretende rozar siquiera la razón y el análisis crítico. En cuanto un observador comienza a ejercer dicho análisis, la estructura en la que está montada el programa comienza a derrumbarse inexorablemente:

No es verdad que “no había nada que hacer”. De hecho, sin los conocimientos y tecnología de la medicina el joven Patricio no hubiera sobrevivido.

Si verdaderamente “estaba en las manos de Dios”, ¿para qué seguía trabajando el cuerpo médico?

“Sin Dios, esto no pasa” es como decir “sin Satán, esto no pasa”. No agrega ni quita nada a la probabilidad de que algo ocurra.

Nunca se explicó durante el programa qué significa estar “clínicamente muerto”, dando pie a que cualquiera pudiera utilizar esta expresión ligeramente. El espectador desprevenido podría creer que la muerte es un estado del cual se vuelve.

Si lo que íbamos a ver en el programa apenas resultó “impresionante”, mucho más impresionante resulta lo que no se vio. La intención de Sueiro, a pesar de ejercer la profesión de periodista, no es lisa y llanamente informar, sino informar la “buena nueva”.

Alguien más perspicaz (tal vez irrespetuoso) podría preguntarse dónde estaban la virgen salvadora, las manos de Dios y la fuerza de la fe cuando un reciente terremoto en Irán arrasó con la vida de miles de personas (entre los cuales había muchísimos niños). Algún buscapleitos irredimible (con seguridad irrespetuoso) podría ironizar acerca de que la virgen sólo atiende a cristianos católicos… pero no hagamos caso a los buscapleitos.

Hoy, ahora, en este preciso momento, hay niños muriendo de inanición en campos de refugiados o en hospitales, muriendo a causa de enfermedades terminales en chozas o en salas de terapia intensiva, muchos de ellos de familias creyentes y católicas. Sueiro hace como el vidente que pregona sus aciertos y tapa sus yerros: va a buscar la historia de aquel que se salvó, de aquel que también contemplan las estadísticas, de aquella historia que cumpla con el más “noble” de los objetivos: divulgar y fomentar la fe. La verdad, mientras tanto, quedó en las tandas publicitarias.

—Alejandro Borgo

 


Chile: ¿Se apareció la virgen en el norte de Chile?

Nancy Olivares, una niña de 14 años, observó junto a su abuelo Luis Miranda el arreglo que éste había hecho para Navidad, y notó algo extraño en la ventana del segundo piso de su casa, signada con el 1251 en el pasaje Los Ángeles, de Arica, extremo norte de Chile. Esa simple mirada detonó una caótica devoción popular, en especial luego que la chica comentara que en el vidrio se reflejaba la figura de la Virgen María, aunque con el tiempo otros verían a la Virgen del Carmen. Ése fue el comienzo de un curioso fenómeno sociológico vivido en la ciudad.

Poco a poco el rumor sobre la aparición se extendió, y a los pocos días el barrio se llenó de fieles que querían ver con sus propios ojos lo que calificaron como una bendición. “Se observa claramente la imagen de la Virgen que tiene al Señor en sus brazos”, dijo una vecina al diario La Estrella de Arica. Rápidamente la emoción popular gestó nuevos datos, como que esa casa antes había sido una capilla, que el señor Miranda era un fervoroso creyente y muy buena persona, y que la imagen no era un reflejo como decían los escépticos, sino un milagro, que era la bienvenida para el nuevo obispo de Arica, que por esos días arribaba a la ciudad y que había que destacar que el pasaje se llamaba Los Ángeles y que eso no podía ser coincidencia.

La ambigüedad del estímulo dio para múltiples interpretaciones. Patricia Aravena indicó al mismo periódico que para ella esto “es algo especial, un anuncio de algo que va a pasar”. Celmira Concha, otra visitante del nuevo y efímero centro de peregrinación católico, indicó que todo se debía a que ellos tienen “la necesidad de creer en algo. Yo particularmente creo. El señor (Luis Miranda) abrió las ventanas y adentro no había nada que proyectara esa imagen”. Esto era obvio, pues la causa del reflejo estaba afuera. La televisión mostró escenas del “milagro”, sin mencionar el origen del reflejo, pese a lo cual los observadores más atentos pudieron notar que el árbol navideo de luces instalado por Miranda en el frontis de su domicilio efectivamente causaba la aparición.

El nuevo obispo destacó, más allá del presunto milagro, la devoción de los creyentes. Pero, un tanto agobiado por la presencia de personas afuera de su casa, el 8 de enero de 2004 Luis Miranda sacó el árbol de luces y se acabó el milagro. La gente, cuando supo de su decisión, reaccionó. “Me han dicho que no lo saque. Unos me pidieron que lo dejara hasta la Pascua de los negros y una señora me comentó que me aguantara hasta el 7 (de enero), que es su cumpleaños”, comentó al periódico Las Últimas Noticias. Al final cedió sólo hasta el 8. Y cuando apagó las luces, se acabó la aparición y, con ella, la peregrinación. Como por milagro.

—Diego Zúñiga

 


Colombia: Augurios de año nuevo y reciclaje de “psíquicos” de antaño

El fin del año viejo y el comienzo del nuevo vinieron acompañados de la tradicional avalancha de cábalas de astrólogos, tarotistas, y demás “profetas”. A diferencia de los augures de antaño que se aventuraban con predicciones contrastables, ahora el negocio consiste en emitir vagas profecías para cada signo astrológico de la forma más ambigua posible, de forma tal que cada persona pueda acomodarse a ellas. Los canales televisivos han prestado sus cámaras a los agoreros de más “renombre”: el Profesor Salomón, Javis, y la astróloga venezolana importada “Janine”, quienes aparecen profusamente en los espacios matutinos de los canales privados. Los puestos de revistas hierven de magazines nacionales e importados con las predicciones astrológicas para el año que comienza. La credulidad sigue siendo una buena fuente de ingresos.

El 19 de enero, una de las estaciones radiales de opinión más importantes del país, la W FM, entrevistó telefónicamente al “psíquico” más desprestigiado de todos los tiempos: el doblacucharas israelí Uri Geller. Desde que James Randi expuso en su libro The Truth about Uri Geller cómo realizaba todos sus trucos, el autoproclamado psíquico ha utilizado la táctica de dejar pasar el tiempo para que la gente olvide sus fracasos; así puede impactar a nuevas generaciones que desconocen sus penosos antecedentes. Geller realizó las mismas rutinas trilladas: solicitó a los oyentes que arreglaran un reloj dañado dándole un poco de cuerda y gritándole “arréglate… arréglate… arréglate”; les pidió que colocaran una cuchara sobre el radio y que le gritaran “dóblate… dóblate… dóblate”… Las llamadas con testimonios positivos no se hicieron esperar. Para el público promedio esto no es más que una confirmación de los asombrosos poderes de Geller. ¿Cómo se explican tales testimonios?

Muchas veces un reloj antiguo que alguien cree descompuesto puede estar en buen estado; un reloj en mal estado también puede funcionar durante algunos minutos si se le da una buena sacudida. Si hubiera medio millón de radioescuchas y un pequeñísimo porcentaje de ellos (0.05%) cumpliera las condiciones anteriores, habría alrededor de 250 llamadas con “testimonios” de relojes arreglados psíquicamente.

Al fijar la vista durante mucho tiempo en un punto (por ejemplo el cuello de una cuchara) los ojos comienzan a cansarse y a oscilar. Mucha gente interpreta ese movimiento involuntario como movimiento del objeto que mira. Una cuchara puesta sobre un radio a alto volumen puede moverse amplificando las vibraciones del parlante. Esto puede interpretarse por el mismo porcentaje de oyentes como “movimiento de la cuchara”, lo que originaría un número similar de llamadas.

Hay una explicación desagradable pero mucho más simple: existen personas con desórdenes mentales. Si en 500.000 radioescuchas hay sólo 0.1% con esquizofrenia, alucinaciones, o mitomanía, la central de la W FM estallaría con 500 llamadas para informar cuán asombroso es Geller. El porcentaje real de personas con problemas mentales en cualquier país es muchísimo mayor que el 0.1% pero esta cifra basta para comprender el fenómeno: estadísticamente, lo que es improbable en un grupo pequeño, se vuelve inevitable en un grupo numeroso, como la audiencia de un programa radial de cobertura nacional en un país con 50 millones de habitantes.

Aunque los presentadores parecían escépticos respecto a Geller, el mal está hecho: para colombianos mal informados, Geller es un “psíquico poderosísimo”… ¿Qué otra explicación pueden tener tantos “testimonios” telefónicos de personas honestas que “presenciaron” sus proezas a distancia?

—Hernán Toro

 


Costa Rica: La “ciencia” detrás del “detector de mentiras”

Entre el 26 y el 27 de diciembre del 2003 dos personas, entre ellas un sacerdote católico, fueron detenidas por las autoridades judiciales costarricenses como sospechosas de ser los autores intelectuales del asesinato del periodista Parmenio Medina Pérez, ocurrido en julio del 2001.

Pocos días después de ocurrido el arresto, una empresa nacional ofreció facilitar el polígrafo o “detector de mentiras” para colaborar con la investigación de este caso. La empresa afirmó en uno de los medios de comunicación (Teletica Canal 7) que “… el detector tiene un 99 por ciento de efectividad…”. Una de las funcionarias de esta compañía, “especialista” en el detector de mentiras, fue más allá y afirmó que “…si la persona está en buenas condiciones de salud, no hay probabilidad de que el detector falle…”. La reacción casi inmediata de uno de los principales acusados en este caso fue pedir vehementemente que se le facilitara el detector para así “probar” que está diciendo la verdad al afirmar su inocencia.

Uno de los primeros elementos que llaman la atención de este caso es la ausencia de cuestionamiento —por parte de los medios que han cubierto la información— con respecto a la confiabilidad del instrumento mencionado. No sólo no se ha ofrecido una versión que cuestione la efectividad y fiabilidad del “detector”, sino que incluso se ha concedido un espacio a los representantes de la empresa para que “demuestren” la infalibilidad de este instrumento.

Probablemente lo más llamativo y preocupante al mismo tiempo es que lo que mide el “detector” poco tiene que ver con decir la verdad o mentir. El aparato registra cambios en la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la respiración, por ejemplo. No obstante, las causas de estos cambios pueden ser muchas más que la simple “congoja” de mentir. El nerviosismo, la presión ejercida por el técnico del polígrafo, la ira, la tristeza, entre otros estados emocionales, pueden provocar los cambios fisiológicos que examina el polígrafo.

Partiendo de esta premisa, quienes han analizado la metodología de la “detección de mentiras” o algunos de quienes han pasañdo por ella y la han engañado, como por ejemplo el espía Ames Aldrich, sugieren que en este proceso quien determina si el examinado está mintiendo o diciendo la verdad, lejos de ser la máquina, es el técnico que la controla, quien incluso hace al examinado preguntas preelaboradas para llevarlo a pensar que efectivamente él y su máquina pueden llegar a saber que está mintiendo.

La veracidad de cualquier afirmación se puede evaluar únicamente a través de evidencia material corroborable, no a partir de un testimonio personal y menos de aparatos que pretenden saber si un individuo está diciendo la verdad o no, asunto que asimismo, podría resultar incluso totalmente relativo proviniendo por ejemplo de una mente perturbada o de un individuo con perfil de mitómano.

—Víctor Quirós Vargas

Con la colaboración de Jaime Wilson y William Jiménez.

Referencias

  • Carta de Aldrich Ames sobre el polígrafo y su propia experiencia: http://www.fas.org/sgp/ othergov/polygraph/ames.html.
  • Sitio web anti-polígrafo http://antipoly graph.org/.
  • Caroll, Robert T. The Skeptic’s Dictionary: http://www.skepdic.com/polygrap.html.
  • Teletica Canal 7: http://www.teletica.com/archivo/tn7/nac/2004/01/06/detector.htm.

 


Perú: Extraterrestres en film “racionalista”…

El 18 de enero último se transmitió por televisión el filme Un marciano llamado deseo, del director Antonio Fortunic. Aunque es una comedia romántica que fue duramente criticada cuando se estrenó en los cines, presenta un esbozo de denuncia, social y “racionalista” a la vez. Haga un esfuerzo y trate de seguir la trama.

El “héroe” es Jorge, un peruano harto de los problemas económicos de su país, a quien se le negó dos veces la visa a los Estados Unidos de América y que avizora como única solución casarse con alguna de las muchas estadounidenses visitantes del Cuzco (urbe de entrada a la famosísima Machu Picchu, ciudadela incaica construida por una inteligencia “no terrícola” según la creencia filoplatillista). La “heroína” es la rubia Shirley, turista, fanática de lo extraterrestre y que sueña con ser llevada a otro mundo por un galán alienígena. Jorge viaja al Cuzco para trabajar de guía turístico y así conoce a esta mujer con ilusiones románticas muy distintas a las suyas: tener familia y casa en Boston.

Jorge sólo desea poseerla, y para tan terrícola fin no tiene mejor idea que hacerse pasar por “Arrech”, un visitante ET. Se le aparece a ella en la noche (como todo ET), con el cuerpo desnudo, pintado de dorado y con un antifaz (aquí el público se desorienta: ¿ET o personaje de comic?). Shirley no sólo se entrega más de una vez, sino que lo difunde a los medios.

La pareja visita el “Círculo Intergaláctico”, secta liderada por el astuto Ezequiel, quien concita la atención de turistas ávidos de contactos del tercer tipo para venderles sus caros productos. El gurú fragua el avistamiento de un ovni sobre Cuzco, lo cual es creído incluso por el alcalde y el obispo local.

Shirley consulta a un médico, quien le dice que el embrión que lleva adentro no tiene ni un pelo de extraterrestre. Jorge se siente arrepentido (sospechamos que por disfrazarse, no por los gratos momentos de pasión) y no quiere perderla. Sin querer se entera del fraude: ¡el supuesto platillo vuela gracias a la ayuda de un globo!

Jorge denuncia el fraude en la fallida recepción extraterrestre y Shirley lo perdona. Luego de 5 años, el hijo de ambos pregunta a su madre quiénes construyeron Machu Picchu y ella, en un acto de sorpresiva “racionalidad”, le dice que fueron los incas, los antiguos peruanos. Si Ud. no entendió nada, no se preocupe: nosotros tampoco.

—Manuel Paz y Miño

 


Venezuela: La “Medicina Sistémica”: otro espejismo alternativo

La pseudoterapia de moda en Venezuela no se llama homeopatía ni acupuntura. A caballo de una inteligente estrategia de mercadeo, la “Medicina Sistémica” ha desbancado del sitial de honor de las paramedicinas a esos viejos conocidos.

La “Medicina Sistémica” es producto de la inventiva de José Olalde, un ingeniero “especialista en satélites artificiales” transmutado en “gurú” de la curación “alternativa” a pesar de carecer de formación médica, y autoproclamado “investigador en medicina herbaria” sin haber publicado siquiera un artículo de investigación en esa disciplina. No por falta de tiempo: hasta la fecha es autor de cinco libros dirigidos al público lego.

Característicamente, Olalde comenzó vendiendo un método para adelgazar sin dietas. Pero fueron los “adaptógenos” los que lo catapultaron a la fama.

El término “adaptógeno” ni siquiera forma parte de la nomenclatura médica normalizada1. Lo acuó en los años 1950 el investigador soviético Israel Brekhman, y se refiere a sustancias herbarias que supuestamente son inocuas pero a la vez capaces de mantener o restituir las funciones normales del organismo frente a agresiones, por un mecanismo de acción inespecífico. El mito les atribuye los éxitos olímpicos de los soviéticos.

En 1997 Olalde comenzó a comercializar en Venezuela los productos de la empresa Nulab Inc. de Los Angeles, con el nombre genérico (y registrado) de “adaptógenos”2. En su publicidad se hace énfasis en la presunta inocuidad de dichas sustancias, y en unas propiedades curativas casi milagrosas (a pesar de estar registrados como suplementos nutricionales, no como medicamentos). Los “adaptógenos” sirven para todo: desde el aborto hasta el varicocele, pasando por el SIDA, la soriasis y la eyaculación precoz. Todo esto apoyado en la manipulación de la literatura biomédica, incluyendo la omisión de estudios desfavorables y la extrapolación abusiva de los estudios in vitro y en animales.

En una entrevista aparecida en el diario El Universal de Caracas3, Olalde aseguró la existencia de “50.000 estudios serios” sobre los “adaptógenos” en la US National Library of Medicine. La realidad es muy diferente: una búsqueda en PubMed4 (el acceso a la base de datos de esa biblioteca) con todas las variantes de la palabra adaptogen sólo retorna 198 estudios, de los cuales 91 son en humanos; 11 corresponden a ensayos clínicos y apenas 4 ensayos clínicos controlados con distribución al azar. Respecto a la pretendida “inocuidad”, esta se basa en gran medida en la falta de información y en varios casos ha sido refutada.5

“Medicina Sistémica”

La joya de la corona de Olalde es la creación de la “Medicina Sistémica”, basada en la Teoría Systemics, ideada por él mismo, y que integra “la fitoterapia superior con la medicina ortodoxa, la Bioenergética, la Bioelectrónica y otras técnicas médicas, bajo los preceptos sistémicos”6. Basada en una “lógica” fantasiosa y en una singular interpretación de la fisiopatología, mezcla confusas ideas sobre “inteligencia biológica” y “triángulos de la salud” con meras perogrulladas y pseudoecuaciones7, todo esto sin el menor respaldo empírico.8

La “Sistémica” reduce (como es habitual en las terapias alternativas) la causade todas las enfermedades a “desbalances”, en este caso en el “triángulo de la salud”. En la práctica, combina el pseudodiagnóstico a través del “energímetro”9 (la enésima variante paramédica del galvanómetro) con la administración de “adaptógenos” y la terapia convencional (esta última garantiza los “éxitos”).

Olalde ha creado una vasta red de “Centros Médicos Adaptógenos” que emplean un centenar de médicos, así como su propio “postgrado” —no reconocido oficialmente— y una “Sociedad Venezolana de Medicina Sistémica” (presidida por su principal colaborador, el pediatra Meyer Magarici). Actualmente mantiene una agresiva campaña publicitaria en televisión, basada en testimonios y dirigida primordialmente a los pacientes con enfermedades crónicas o incurables, con énfasis en el cáncer. Esta presenta casos tan milagrosos como la “recuperación” de la función de un rión con hipoplasia congénita, o la curación de un niño con leucemia (quien en realidad estaba recibiendo quimioterapia).

La Asociación Racional Escéptica de Venezuela (AREV) fue la primera organización que reaccionó ante estos hechos, a través de un agrio intercambio de artículos y cartas en la prensa durante el año 200210. En octubre de 2003, la “Medicina Sistémica” fue cuestionada por la Federación Médica Venezolana por violar la Ley de Ejercicio de la Medicina y el Código de Deontología Médica; un mes después siguieron protestas de la Academia Nacional de Medicina, las Facultades de Farmacia y de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, y la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, entre otras. Olalde ha replicado con una serie de comunicados en los que acusa a estas instituciones de estar al servicio de las transnacionales farmacéuticas. En cuanto a las entidades oficiales, hasta ahora no ha habido reacción alguna.

Conclusión

El caso de la “Medicina Sistémica” resulta paradigmático. Demuestra la magnitud que puede asumir un problema cuando las instituciones responsables adoptan el laissez-faire, laisser-passer; también la ingenuidad y carencia de formación científica y ética de muchos médicos, y cómo se puede montar un inmenso aparato presuntamente sanitario sobre la base de publicidad y falta de escrúpulos. Además, muestra el lado más sórdido de las pseudomedicinas: las ilusiones, el tiempo y el dinero de pacientes desesperados, gastados en promesas sin base científica.

— Javier Garrido

Notas

  1. Como puede corroborarse en el Medical Subject Headings (MeSH).
  2. A pesar de lo cual en el catálogo de productos de “Adaptógenos Internacionales” figuran productos tan poco “herbarios” como el cartílago de tiburón y los “minerales coloidales”.
  3. http://www.eluniversal.com/zona/2002/08/04/index.shtml.
  4. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi.
  5. Véase Palmer et al: Adverse events associated with dietary supplements: an observational study. Lancet 2003;631(9352):101-6.
  6. http://www.adaptogeno.com/medi cina_sistemica.htm.
  7. Como esta: “Potencial de Supervivencia = Energía x Inteligencia x Organización”.
  8. Véase http://www.adaptogeno.com/svms_ log_sistemics2.htm.
  9. Capaz de diagnosticar “140.000 enfermedades”.
  10. Este intercambio puede consultarse en www.geocities.com/escepticosvenezuela/.