Noticias Locales

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Brasil: creacionismo y medicina “alternativa” en números

Los brasileños piensan casi lo mismo que los norteamericanos sobre el origen de nuestra especie, lo cual no es una buena noticia. Casi un tercio de la población brasileña cree que “Dios creó al ser humano, en los últimos diez mil años, tal como somos hoy”, mientras que más de la mitad concede que evolucionamos a lo largo de millones de años aunque con la salvedad que “Dios planeó y dirigió ese proceso”. Apenas el 9 por ciento de los 2.002 entrevistados en la encuesta Ibope BUS, encomendada por la revista Época en diciembre de 2004, concuerdan con la evolución sin postular la intervención de un dios.

Hay más: el 89 por ciento de los brasileños piensan que el creacionismo debe ser enseñado en las escuelas, y un 75 por ciento va más allá afirmando que debería ser enseñado en lugar de la evolución. Contra ellos, sólo un 18 por ciento discrepó con dicha sustitución de educación por adoctrinamiento religioso.

Estas cifras son similares a las obtenidas en Estados Unidos por una encuesta de la CBS News conducida un mes antes. La encuesta llevada a cabo en Brasil reveló que cuanto menor es la renta y la educación de los participantes, mayor es la adhesión al creacionismo, si bien la creencia es mayoritaria aun entre aquellos de clases más altas y con mayor instrucción.

A comienzos del mismo año, en Río de Janeiro avanzaba un proyecto para que el creacionismo sea enseñado en las escuelas públicas de dicho estado (ver “Noticias locales” en Pensar, Vol. 1, Nro. 4, p. 22, “Brasil: creacionismo en Río de Janeiro”). Es desolador notar que tal vez el argumento más novedoso para oponerse a tal adoctrinamiento sea destacar que éste simplemente no es necesario: los brasileños ya son creacionistas.

Fuente: Ibope BUS / Revista Época
Fuente: Ibope BUS / Revista Época

Mientras tanto, nuestros médicos son “alternativos”. Por lo menos es lo que indica una investigación realizada por el cirujano Kazusei Akiyama como parte de su tesis de doctorado, defendida en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo. De octubre de 2002 a febrero de 2003, Akiyama entrevistó a 537 médicos del estado paulista. Descubrió que el 52 por ciento de ellos recomiendan o prescriben algún tipo de medicina “complementaria” o “alternativa” como acupuntura, homeopatía, dietas varias, flores de Bach e hipnosis. Peor todavía: el 81,3 por ciento dijo que son útiles para el tratamiento del paciente y el 91 por ciento estuvo de acuerdo en que es importante conocerlas (de esto último no caben dudas, el problema es qué se hace luego…).

Estos altos porcentajes en la comunidad médica causan dudas. Los médicos pueden ser complacientes con las terapias “alternativas”, llegando incluso a considerarlas útiles, aunque sólo como meros placebos. Y Akiyama, casualmente, es cirujano con especialidad en acupuntura. “Creo que los resultados son una señal de que los médicos están cambiando de opinión”, declaró el acupunturista al periódico O Estado de São Paulo.

El Consejo Federal de Medicina de Brasil reconoce a la acupuntura y a la homeopatía como especialidades médicas, de acuerdo a polémicas decisiones tomadas hace más de diez años según las cuales tales “especialidades” tendrían comprobación científica.

En el primer número de Pensar, a comienzos de 2004, advertimos que Brasil ocupaba el último lugar en el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos, PISA, realizado en 32 países. A fines del mismo año, una investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 40 países, indicó que estábamos en penúltimo lugar en el área de ciencias, sólo delante de Túnez. La investigación también señaló que estamos últimos en matemáticas… Ciertamente todos esos números hablan por sí mismos.

—Kentaro Mori


Argentina: Libertad de expresión, amenazas de bomba en las puertas del infierno

La “Retrospectiva: Obras 1954–2004” del artista argentino León Ferrari en la Sala Cro­ nopios del Centro Cultural Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires (desde su inaugu­ ración, el 30 de noviembre de 2004, hasta su levantamiento, el sábado 29 de enero) actuó como un prisma de la diversidad de reacciones que puede disparar una manifestación artística que no se acomoda al statu quo.

León Ferrari. Foto: Osvaldo Jalil
León Ferrari. Foto: Osvaldo Jalil

El balance deja una inauguración que se inició rodeada por un aparatoso operativo de seguridad; Jorge Bergoglio, un cardenal que, al grito de “blasfemia”, convocaba a la grey a un acto de “reparación y petición de perdón”; miembros de esa comunidad interpretaron que destrozar obras de la exposición era un modo de acompañar las poco misericordiosas expresiones del cardenal ofendido; una movida mediática donde la derecha católica no dejó de pedir la cabeza del Secretario de Cultura de la Ciudad; una jueza, Elena Liberatori, haciendo lugar a un amparo presentado por una asociación ultra-católica que había declarado sentirse agraviada por una muestra en cuya entrada se aclaraba que “podía herir los sentimientos religiosos de los asistentes” (aunque los heridos, torturados y vejados eran santos y vírgenes de plástico o yeso que representaban la humillación del infierno católico denunciada en la obra de Ferrari), dos movilizaciones populares masivas en repudio a la censura… y, por una vez, el arte, inesperadamente amplificado gracias a la publicidad involuntaria de sus adversarios, sumándose a un debate postergado: el del liberador derecho a hacer uso de imaginación para disentir —y a repudiar— el poder del clero. Este “lamentable caso de censura judicial” (según el dictamen de la Procuración General de la Nación), permitió que la muestra se rea­ briera el 4 de enero. Y que, en total, fuera presenciada por más de 50.000 visitantes. Veinte días después, el artista —agobiado por las amenazas, según dijo— levantó la muestra. No fue una buena noticia. Pero el saldo no es malo: “Hace mucho tiempo —para citar a la artista Diana Dowek— que una muestra no calaba tan hondo”. O, para seguir con su colega Eduardo Stupia, “quedó instalada la nitidez del mensaje de Ferrari y la enormidad oscurantista de la respuesta de un grupo”.

Para algunos, sentó jurisprudencia a favor de la libertad de expresión. Si fue así, la ley no protegió a los olvidados artis­ tas convocados por la Municipalidad de Córdoba bajo la consigna “Navidad, 10 artistas, 10 miradas”. En una medida que dejó pasmados a los que creyeron que votando a Luis Juez votaban a un intenden­ te que defendía la libertad artística, el 23 de diciembre el funcionario decidía suspender la muestra que él mismo había organizado. Nadie pudo enterarse si era cierto que la obra del artista Roque Fraticelli mostraba a la Virgen María haciendo el amor con una figura que representaba el Espíritu Santo: hubo censura previa.

Mucho menos difusión tuvo lo que sucedió con la muestra de María Belén Lagar titulada “Proyecto Kukilyn”, que iba a presentarse en la Galería de Arte Elsi del Río: una patota de estudiantes de un colegio religioso, inflamados por el fervor fudamentalista que se había apoderado de Buenos Aires por esos días, intentó rom­ per fotos y estatuas de yeso con cuerpo de vírgenes y cabezas de muñecos. “Me dijeron que levantara la muestra porque sino iban a quemar todo”, dijo Fernando Entín, el director de la galería. A todo esto, el diplomático del Vaticano Alessandra Aula, del grupo católico Franciscanos Inter­ nacionales, denunció a la ONU que existe una campaña de “cristianofobia”. ¿No será mucho?

—Alejandro Agostinelli


Chile: universidad dará curso sobre OVNIs

Aunque nadie podrá decir con propiedad que estudió ufologiá en la universidad, quienes asistan al diplomado que a par­ tir del 18 de abril de este año impar­ tirá la Universidad de Santiago (USACH) sí podrán asegurar que estuvieron siete meses tomando apuntes para entender los fenómenos aéreos anómalos. Al menos eso pretenden inicialmente los académicos que se plegaron a la idea del general (R) de la Fuerza Aérea de Chile, Ricardo Bermúdez, mentor de una iniciativa que busca —según las declaraciones iniciales— alejar a los charlatanes del tema OVNI.

Bermúdez fue presidente hasta agosto de 2002 del Comité para el Estudio de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA), entidad dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile. Su enfoque personal es creyente en un fenómeno OVNI original, aunque abier­ to a posturas más escépticas. Desde su puesto en el CEFAA apuntó a acercar a los ufólogos a un estudio serio del fenómeno, objetivo que distó de alcanzar a juzgar por los caminos que ha tomado el desarrollo del tema en Chile.

Sin embargo, este hombre no baja los brazos. “No es un secreto para nadie que algo está sucediendo. El tema hay que investigarlo de forma seria y hay que ver qué es lo que hay de cierto”, señaló a Pensar Bermúdez, flamante director del diplomado, quien no descarta que más adelante que su idea se convierta en un magíster. Por ahora los objetivos son con­ seguir cierto eco entre personas con títulos universitarios o equivalentes, quienes legal­ mente pueden optar a estos cursos, aunque se buscará también llegar a las dueñas de casa bajo la modalidad de participación y especialización.

General (R) Ricardo Bermúdez. Foto: Juan Carlos Fernández / Diario Las Últimas Noticias.
General (R) Ricardo Bermúdez. Foto: Juan Carlos Fernández / Diario Las Últimas Noticias.

El general (R) propuso su plan al rector de la USACH, Ubaldo Zúñiga, quien aceptó al saber que se impartirán asignaturas como Física Óptica, Meteorología, Psiquiatría y Astronáutica. Conocedores de la dificultad de esas materias para un público que, de seguro, acudirá al diplomado atraído más por los OVNIs que por su probable explicación a través de la ciencia, los académicos buscarán abordar sus cursos desde una perspectiva general, sin entrar en detalles muy complicados.

Algunos de los profesores serán el mismo Bermúdez, el comandante de la Fuerza Aérea Klaus Von Storch (conocido como el primer astronauta chileno, por la posibilidad que tiene de viajar al espacio desde Rusia) y Mario Dussuel, quizás el nombre más polémico del cuerpo de docentes, dada su conocida faceta de contactista y creyente acérrimo en las abducciones extraterrestres y toda clase de historias descabelladas sobre los OVNIs. “Pero él va a hacer clases de psiquiatría, su especialidad como médico, y no va a hablar de contactados. Yo mismo lo llevé al diplomado, no me causa conflicto su presencia”, se defiende Bermúdez al ser consultado por Pensar sobre el tema.

“Queremos colocar una pizca de realidad al tema, para ver qué es lo que hay de cierto en esto. Todo será científico, pero no vamos a negar nada, no seremos escépticos”, advirtió no sin un dejo de confusión el director del diplomado, que tiene un cupo para 70 alumnos, quienes cancelarán un valor de un 1.200.000 pesos (2.000 dólares, aproximadamente) para asistir a las clases que se impartirán en el Planetario de Santiago hasta octubre de 2005, tras sumar 336 horas académicas.

—Diego Zúñiga


Costa Rica: traicionando la esperanza

Casi invariablemente, de forma paralela a las discusiones e implicaciones filosóficas y científicas que se producen alrededor de los llamados fenómenos paranormales y místicos, o bien alrededor de las afirmaciones pseudocientíficas y los “profesionales” que las ejercen, existe una faceta mucho más tangible, pragmática y no menos importante: el bolsillo de sus víctimas.

Este es el caso, en Costa Rica, del servicio astrológico de Walter Mercado. Un anuncio de televisión ofrece un número telefónico que el interesado debe discar para conocer su horóscopo diario, respaldado por supuesto por el nombre de Mercado, un “afamado” astrólogo, conocido prácticamente en toda Latinoamérica por sus apariciones en televisión.

Cuando se marca por primera vez el número de teléfono anunciado, queda registrado el número desde el que se llama y la empresa encargada de este servicio de predicción del futuro sigue cobrando una mensualidad de US$5 a la víctima, sin el conocimiento —y menos aún el consentimiento— del verdadero dueño de la línea, quien en muchas ocasiones ni siquiera es el que llama para conocer su horóscopo. Las ventajas lucrativas de este negocio son claras.

No obstante, más allá del hecho en sí, en este caso es importante ir al fondo de la cuestión, por lo que cabe preguntarse cuántas de estas personas, además de los que llaman por travesura o curiosidad, efectivamente buscan alguna respuesta a problemas trascendentales o necesitan del consejo amigo de alguien en quien confiar; y cuáles son los elementos que las llevan a acudir a esta clase de consultas.

Por un lado podría pensarse en la inmediatez de la solución. Se paga y al instante se tiene un “panorama claro” de las causas de los problemas que nos aquejan. Al mismo tiempo se combate la incertidumbre obteniendo una “visión” aproximada del futuro. Otro factor en el que puede pensarse es simplemente que la solución es fácil. A fin de cuentas, si atribuimos nuestros avatares a posiciones determinadas de cuerpos celestes y su pretendida influencia en nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean, con base en la guía y experiencia de un iluminado de renombre, quedamos excluidos de la responsabilidad por lo que nos pasa.

El problema con este tipo de soluciones ficticias es que no requieren del ejercicio del pensamiento crítico: reflexionar sobre qué anda mal, cuál es nuestra responsabilidad en el problema, cómo podemos resolverlo, y mucho menos asumir una solución metódica, de mediano y largo plazo. Por el contrario, son soluciones livianas, complacientes, y por consiguiente desorientadoras.

—Víctor Quirós

 

Referencia

  • Oviedo, Esteban (2004): “Cobran $5 mensuales en recibos telefónicos”. En La Nación (enlínea). 30/12/2004 (Véase www.nacion.com/ln_ee/ 2004/diciembre/30/pais9.html).

Colombia: la sindonología ataca de nuevo

El diario El Tiempo cedió espacio a una pseudociencia de moda: la sindonología. En su edición del 28 de enero1 recogió un informe de la BBC News2, donde otro “científico sindonólogo” norteamericano, Raymond Rogers, resucita la mentira de que la datación por radiocarbono llevada a cabo en el lienzo habría sido realizada sobre una muestra obtenida de un remiendo moderno. Supuestamente, ello permitiría concluir que el “sudario” se remonta al siglo I de nuestra era. Este tipo de racionalización frente a los resultados concluyentes del radiocarbono ha sido esgrimido sin evidencia una y otra vez desde que la sindonología sufrió su mayor fiasco. Basta traducir el artículo original de Damon3 para mostrar la mentira:

Remoción de las muestras del sudario

El muestreo del sudario tuvo lugar en la Sacristía de la Catedral de Turín en la mañana del 21 de abril de 1988. Entre los presentes cuando se cortó la muestra del sudario estaban el cardenal Anastasio Ballestero (arzobispo de Turín), el profesor L. Gonella (Departamento de Física, Politécnico de Turín y consultor científico del arzobispo), dos expertos textiles (F. Testore y G. Vial), el Doctor M. S. Tite, del Museo Británico, representantes de los tres laboratorios de datación por radiocarbono (P. E. Damon, D. J. Donahue, E. T. Hall, R. E. M. Hedges y W. Woelfli) y G. Riggi, quien retiró la muestra del sudario.

El sudario fue separado del paño de respaldo a lo largo del borde inferior del lado izquierdo, y se cortó unatira(~10mmx70mm)justo encima del sitio donde se había retirado una muestra previamente, en 1973, para ser examinada. La tira salió de un único sitio en el cuerpo principal del sudario, lejos de cualquier área parchada o carbonizada. De esta tira se prepararon tres muestras, cada una de unos 50 mg de peso. Las muestras fueron llevadas a la Sala Capitular adyacente donde el Arzobispo de Turín y el Dr. Tite las envolvieron en papel de aluminio y posteriormente las sellaron dentro de contenedores de acero inoxidable.

—Hernán Toro

Referencias

  1. Véase http://eltiempo.terra.com.co/vidade hoy/28deenerode2005/ARTICULO-WEB-_ NOTA_INTERIOR-1955985.html.
  2. Véase http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/ 4210369.stm.
  3. Damon, P. E. et al. Radiocarbon dating of the Shroud of Turin. Nature. Vol. 337, 16 February 1989, p 611–612.

Paraguay: la ira de Dios en el supermercado

El incendio ocurrido en un supermercado de Asunción el pasado 1 de agosto, que dejó mas de 400 víctimas y otra cantidad semejante de heridos, desató, como era de esperarse, una serie de sucesos que van desde pedidos de horca para los propietarios, pelotón de fusilamiento para las autoridades, pasando por avalanchas de juicios multimillonarios, acusaciones de malversación de fondos de la ayuda recibida de distintos organismos, hasta la solicitud de edificación de un templo en el lugar de los hechos.

Pero si hay algo llamativo en todo esto es el repentino florecimiento de una especie de teología popular que intenta, a su manera, “explicar” la tragedia.

La saga de ingeniosas justificaciones comenzó por el mismo propietario del supermercado incendiado, Juan Pío Paiva, quien, acosado por los periodistas con preguntas sobre las causas del desastre, se limitó a responder —con cara de circunstancias— que lo ocurrido había sido “un designio de Dios”.

El hijo de Paiva, también detenido y acusado por algunos testigos de haber dado la fatídica orden del cierre de las puertas del supermercado al inicio del incendio, respondió algo semejante mientras era conducido a declarar ante el fiscal. Cuando le preguntaron quién creía que era el responsable de lo acontecido dijo que todo fue “porque Dios lo quiso”. Uno de los reporteros presentes, tratando de ejercitar su escaso sentido común insistió: “¿por qué querría Dios matar a tanta gente junta?”, a lo que Paiva hijo respondió: “¿y acaso Dios no mandó el diluvio?”. Con semejante argumento de peso bíblico los funcionarios de prensa prefirieron desviar las preguntas hacia cuestiones más mundanas pero la polémica ya se había desatado.

En cualquier reunión social, bar, sauna, discoteca, carrera de caballos o reunión parroquial había gente tratando de desenredar la madeja teológica que envolvía el asunto. Para la mayoría, intoxicada con el opio de los pueblos, la explicación más comprensible era la del castigo de ese dios implacable cuyos arranques de furia sólo se calman con tragedias de envergadura. Después de todo, para esa misma teología popular, hija de la teología oficial Vaticana, estaba claro que el castigo había venido por la codicia desmedida de los propietarios, por el lucro, por la idolatría del dinero.

Con la lucidez de siempre, el periodista Gustavo Laterza, escribió en su columna de los domingos1: “a los escépticos, a quienes esa vía de escape se nos mantiene clausurada, nos resta sólo persistir en el intento de comprender la realidad tal cual se nos presenta ante los sentidos. Y quedamos estupefactos ante el fenómeno de esa religiosidad que engorda y se robustece con el infortunio”.

Mientras tanto, y como si faltara abono a la credulidad popular, aconteció que cuando se oficiaba una misa muy concurrida con los familiares de las víctimas, un portón de hierro situado en el estacionamiento que está al costado del templo se abrió solo, haciendo gran ruido y sorprendiendo a todos los presentes. Los policías que custodiaban el lugar se acercaron y lo cerraron nuevamente, después de todo no hay otra cosa que hacer contra el viento. El cura que oficiaba la ceremonia religiosa amonestó a los gritos a los oficiales del orden diciendo: “¡no cierren la puerta que han abierto los espíritus!”. Esto dio lugar a nuevos y “sesudos debates” incluso en programas radiales donde se discutía cuánto tiempo se quedan los espíritus vagabundeando por el valle antes de partir hacia sus destinos metafísicos correspondientes. Sin comentarios.

No está demás decir que el edificio del ex supermercado se convirtió en una suerte de santuario improvisado y la gente está solicitando su demolición y la construcción en el lugar de un templo o sitio de oración a pesar de que a 100 metros se encuentra la enorme iglesia de Trinidad. “Nunca más un supermercado en ese lugar y en ningún otro” reclama el fundamentalismo popular. En fin…

Aunque no deja de ser interesante como fenómeno sociológico, desgasta el hecho de comprobar a cada paso y con tanta crudeza la forma tan dañina en que la religión ha pervertido la capacidad intelectual de sus seguidores desde el fondo de los siglos.

Y cito finalmente a Gustavo Laterza Rivarola por la fuerza de su pluma: “Hay mucha gente clamando al que nada sabe, al que nunca vino, al que nada tiene que ver. Para muchos será duro entender que, una vez más, habrá que arreglarse apenas con el buen sentido y el humano empeño”.

—Jorge Alfonso Ramírez

Nota

  1. Publicado en el diario ABC el domingo 8 de agosto de 2004.