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Colombia: Los talibanes cristianos vuelven al ataque

Como un eco de lo ocurrido en Argentina1, recientemente se produjo otro ataque religioso a la libertad de expresión en Colombia, cuando fanáticos cristianos instauraron una demanda contra la publicación de unas fotos artísticas de la presentadora Alejandra Azcárate en la popular revista Soho2. En estas imágenes se recreaba la crucifixión de Jesús de Nazaret, con la modelo en el papel del Crucificado. Fotos de torso desnudo, recreando de forma estilizada la crucifixión del Nazareno, con pinceladas a manera de latigazos, pequeños apliques de espinas sobre su frente, y una fisonomía facial más que adecuada para representar al “Pantocrátor” en forma femenina, aparecieron página tras página en la popular revista editada en el país del Sagrado Corazón. Además de estos desnudos, se incluyó una foto en la que aparece la modelo rodeada de personajes colombianos de la política, los deportes, la farándula y otros campos, a la manera de representación de La Última Cena.

Portada de la revista Soho. La modelo Alejandra Azcárate encarna la versión femenina de Cristo.
Portada de la revista Soho. La modelo Alejandra Azcárate encarna la versión femenina de Cristo.

Las reacciones comenzaron con Monseñor Fabián Marulanda, secretario general del Episcopado, cuando dijo que la libertad de prensa tiene un límite porque la mayoría colombiana es católica y que por tanto se le debe respetar sus creencias3. Luego, según reportaba RCN noticias en su portal web4, el ciudadano Sergio Reyes instauró una demanda contra la revista ante lo cual, su director, Daniel Samper Ospina, ofreció espacio en la revista para el demandante con el fin de que expresara sus opiniones, a cambio de que retire la demanda. Posteriormente, el jurista Alejandro Ordóñez Maldonado, magistrado de la Sección Segunda del Consejo de Estado, anunció una querella contra la publicación, alegando que las fotos eran un agravio a los símbolos religiosos y que violaban el artículo 203 del Código Penal.

Se trata de otro caso más de censura religiosa sobre la libertad de expresión5. A pesar de que las religiones y las imágenes religiosas no son personas, los fieles repiten incesantemente un supuesto derecho a que se respete sus dogmas. Es la cerrazón mental y la sensiblería religiosa poniendo por encima del derecho fundamental de la libertad de expresión un pseudoderecho atribuido a las creencias religiosas: ser respetadas. Esto es inmunizar legalmente contra las críticas al conjunto de dogmas religiosos, por absurdos, inmorales y dañinos que puedan ser. Sobra aclarar que ningún artículo de la Constitución Nacional consagra el tal supuesto “derecho a respeto de la religión”. Ello equivaldría a recortar la libertad del no creyente para exponer las falacias, atrocidades o absurdos que pueda haber en cualquier credo religioso. En Colombia se respeta el derecho a la libertad de culto pero, igualmente, la libertad de expresión es garantía de que se puedan señalar las arbitrariedades de cualquier creencia.

Aunque el artículo 203 del Código Penal colombiano establece que “El que cause daño a los objetos destinados a un culto, o a los símbolos de cualquier religión legalmente permitida, o públicamente agravie a tales cultos o a sus miembros en razón de su investidura, incurrirá en multa”, también es un hecho que la Constitución Política de la República de Colombia en su artículo 20 “garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones” y además, en su artículo 4to informa que “La Constitución es norma de normas. En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales”. Así las cosas, debería primar la libertad de expresión del fotógrafo Mauricio Vélez, sobre los hipotéticos agravios que algunos cristianos sienten ante cualquier manifestación que pueda ligar la desnudez femenina con su fundador.

Porque el asunto es por la desnudez: ni más ni menos. El absurdo queda patente por lo demandado: las fotos. Los fanáticos que se sintieron ofendidos ni siquiera se dieron cuenta de que el texto de Fernando Vallejo que las acompañaba es bastante más fuerte. Dejando de lado la superficial crítica del furibundo autor, su pluma produjo expresiones como: “(…)¡Imbéciles! A ver si los Uribes aceptan que Cristoloco, por sacarles los demonios de adentro a Tirofijo, les eche por un despeñadero sus toros de lidia de La Carolina(…)”; también: “(…) Cristo es un loco arbitrario y rabioso (…)”, y ésta última perla: “(…)¿Cómo se puede sacrificar a un cordero, que siente y sufre como nosotros, en el altar de Dios, que no existe? ¿Y que si existe es el Todopoderoso que no necesita de la sangre de un pobre animal inocente? ¡Judíos cabrones! ¡Cristianos cabrones! ¡Maricas! ¡Pirobos!”6… Está claro: la denuncia contra la revista es por las fotos; para nada importan los epítetos obscenos y las expresiones pintorescas de Vallejo. La demanda se centra en un imaginario agravio sobre una figura religiosa muerta hace casi 2.000 años, e ignora un insulto directo sobre personas: los judíos y los cristianos vivos actualmente y tildados de “cabrones”, “maricas” y “pirovos” por parte de Vallejo.

La gazmoñería colombiana en asuntos de desnudez es inconmensurable. La unión de ésta con la imagen central de la religión predominante produce la piedra de escándalo perfecta: una mujer desnuda crucificada. Era de esperarse este tipo de reacción inculta, visceral y grotesca en los seguidores cristianos. Poco importa que las crucifixiones en el imperio romano se hicieran en total desnudez y no con ese pañito que ponen sobre las partes pudendas de las esculturas del Nazareno. Tampoco interesa que Jesús no haya sido el único crucificado de la historia: el Imperio Romano solía crucificar a la vez decenas de zelotes judíos, criminales, y posteriormente, cristianos. Menos aún importa que la crucifixión de mujeres no fuera rara: no sería la primera vez en la historia en que se hubiera puesto a una mujer desnuda en una cruz.

En los círculos cristianos más conservadores resulta inaceptable que se presente a una modelo en una obra conceptual, posando en la situación que sufrió el profeta que dio origen al cristianismo. Les parece un agravio censurable… ¿No podría acaso resultar más deplorable una religión que pone como paradigma de amor y de bondad el que un “Padre Celestial” mande a crucificar de forma sanguinaria a su “Hijo Amado” para poder perdonar a la Humanidad, exactamente como cualquier dios bárbaro de aborígenes africanos? A buena parte de la población pensante también podría parecerle aborrecible un credo que celebra cada domingo un acto de canibalismo ritual en el que se comen la carne y la sangre de su fundador. En opinión de muchos, la crucifixión de Jesús de Nazaret, más que un acto magnánimo de bondad, es un acto repudiable. ¿No es igualmente cierto acaso que llevar un patíbulo al cuello para recordar la muerte expiatoria de un inocente por el perdón de los culpables, resulta ofensivo para los humanistas y que es contrario al más básico sentido humano de la bondad y la justicia?

Un fotógrafo tiene todo el derecho a tomar una imagen religiosa del credo que sea, y reelaborarla de la manera que a su inspiración artística le venga en gana: nadie le está poniendo una pistola en la sien a los creyentes para que compren la revista. Parece algo ingenuo subrayarlo, pero ningún cristiano está siendo forzado a comprar la revista ni a verla contra su voluntad. Son los fanáticos (en este caso cristianos) quienes violan los derechos ciudadanos al poner mordazas al espíritu humano. No resulta difícil imaginar lo que pasaría si algún humanista instaurara querellas legales para prohibir la exhibición de la tortura de un inocente en una cruz. De seguro saldrían —no sin hipocresía— a esgrimir su libertad de culto, a pesar de que es altamente dudoso que resulte más dañino para los niños ver a una hermosa modelo torsidesnuda, que observar por todas partes a un individuo torturado, agonizante y colgado de una cruz.

Notas

  1. Pensar, Vol 2, No. 2, página 22
  2. Soho, edición 64, p 146. Versión web en: http://soho2.terra.com.co/soho/articuloView.jsp?id=3217
  3. http://eltiempo.terra.com.co/cult/2005-07-20/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2153174.html
  4. www.rcnradio.com.co/noticia.php3?nt=10063
  5. Pensar, Vol 2, No. 2, página 16.
  6. Op cit, p 157.

—Hernán Toro


España: Íker Jiménez ya no está tan limpio

Algunos escépticos estaban hartos de la impunidad del más activo periodista español del “misterio”. Los fraudes le tocaban siempre de refilón y tenía mucha habilidad para despistar y eludir su responsabilidad personal; siempre se acompañaba de verdaderos charlatanes, pero sabía deshacerse de ellos cuando acababan resultando malas compañías. Nunca se le cazaba con las manos en la masa en algo realmente comprometedor.

Cuando organizó la Alerta Ovni 2004 —un especial de su programa de radio Milenio 3 dedicado a buscar platillos volantes—, su cadena intentó ganarse con engaños el prestigio de museos de la ciencia y planetarios. Los centros de divulgación recibieron una invitación para participar en una inocente noche de “observación astronómica”. Una “mentirijilla” de la que fueron avisados rápidamente por los escépticos y de la que Íker Jiménez se desentendió más o menos bien.

Figura 1. La imagen del Guardia Civil manipulada para adecuarla a una de las “teleplastias”.
Figura 1. La imagen del Guardia Civil manipulada para adecuarla a una de las “teleplastias”.

En octubre de ese mismo año, el equipo de Milenio 3 cubrió encantado el “hallazgo” de las nuevas caras de Bélmez por la S.E.I.P. (ver Pensar Vol. 2, Nro. 2). Cuando se denunció que las habían pintado los mismos “parapsicólogos” descubridores, Íker Jiménez se cuidó bien de hacerse el imparcial y de no verse demasiado mezclado en el escándalo. Por supuesto —que una cosa no quita la otra— estas pequeñeces no le impidieron aprovechar la ocasión para sacar una segunda edición de su libro sobre Bélmez, actualizado con las nuevas caras.

Pero por fin se le acabó la buena suerte. Por lo visto, su pasatiempo favorito es la manipulación fotográfica. Y si de paso le ayuda a vender algún libro, mejor que mejor.

Primero fue Camposanto, su intento de pasarse a la novela. No sabemos si es que la “investigación paranormal” es un vicio difícil de abandonar o si se encontraba inseguro de su competencia literaria, pero el caso es que Íker Jiménez no pudo evitar recurrir a sus aventuras de siempre para darle un impulso comercial al libro, a pesar de tratarse de una obra de ficción. Según él, su historia se inspira en hechos reales y, para demostrarlo, nos alucinó a todos publicando en su página web unas fotografías de un cementerio en las que se pueden ver aterradores fantasmas. Pena que a los pocos días se publicasen en Internet las imágenes originales capturadas por la cámara fotográfica, en las que no hay ni rastro de los espectros. Le será difícil explicar de dónde los ha sacado. Esas fotos resultaron inoportunas.

Aunque quizás no tanto como los deslices cometidos en Tumbas sin nombre, su libro sobre las caras de Bélmez. En éste se pretende, mediante análisis con software policial de fotografías antiguas, identificar a las famosas “teleplastias” con familiares muertos de María Gómez, la dueña de “la casa de las caras”. Por supuesto, el libro está lleno de falsedades y no tiene ni pies ni cabeza —un médico forense consultado sobre los análisis sufrió un ataque de risa ante la mención de trabajar sobre “teleplastias”—, pero lo mejor es que una de las fotografías analizadas estaba claramente alterada para conseguir un falso éxito de los análisis. Los autores fueron tan chapuceros que no sólo publicaron una foto tan manipulada que su aspecto es totalmente inverosímil, sino que, en otra página, ¡dejaron la imagen original sin manipular para que cualquiera descubra la maniobra! (Ver Fig. 1 y 2).

Figura 2. La fotografía original del Guardia Civil en Tumbas sin nombre.
Figura 2. La fotografía original del Guardia Civil en Tumbas sin nombre.

En fin, ya tenemos a otro profesional del misterio implicado en asuntos nada misteriosos. Aunque hay que ser realistas: seguramente Íker Jiménez seguirá con su carrera como si no hubiese pasado nada y sus fans e incondicionales lo olvidarán en seguida. Pero ya nos ocuparemos algunos de recordarlo cuando sea necesario.

Más información en: http://bajoelvol can.blogspot.com/

—Gerardo García-Trío San Martín


Chile: Insólito encuentro de tarotista con dinosaurio

El frontis de la consulta de la tarotista, consejera, astróloga y mentalista Yolanda Sultana dice que, además de ver el futuro, también vende cigarrillos sueltos y saca fotocopias. Dentro de su casa hiede a incienso y las enormes cartas de tarot están ya un poco ajadas. Pero hoy Sultana, conocida en el mundo televisivo como la “Tía Yoli”, no quiere hablar del futuro de los famosos. No. Hoy quiere contar la impresionante experiencia que vivió cuando viajaba por el sur de Argentina con su marido.

La historia ocurrió en febrero, pero la mentalista la dio a conocer recién en junio por las ondas de Radio 10 de Argentina. Luego hizo un escalofriante relato para el diario Las Últimas Noticias, a cuyos reporteros regaló una torta en señal de agradecimiento por la cobertura de tan inusuales hechos.

Todo sucedió cuando Sultana y su marido, de nombre Abdón, viajaban por una carretera de la provincia argentina de Neuquén. De repente la mujer vio un dinosaurio a un costado de la vía. “Yo me fui gritando, le dije a mi esposo ¡para, para, que estoy viendo a un dinosaurio!, pero él no quiso parar y no paró no más”, contó aún pasmada al periódico chileno.

El objetivo de dar a conocer tan impresionante descubrimiento (los dinosaurios se pasean por las carreteras de Argentina sin que nadie haga nada) no era —según Sultana— lograr algo de figuración pública sino más bien mostrar fines altruistas. “No busco fama con esto, porque ya la tengo, sólo espero que la humanidad sepa que no estamos solos”, apuntó, haciendo de paso un pedido a la Fuerza Aérea Argentina para que investigara la situación y buscara al peligroso animal prehistórico.

Uno de los temibles dinosaurios del Proyecto Dino, en Neuquen, Argentina. (Gentileza Proyecto Dino).
Uno de los temibles dinosaurios del Proyecto Dino, en Neuquen, Argentina. (Gentileza Proyecto Dino).

“No estoy delirando, esto es verdad. Yo esperaba que esta noticia saliera de otra parte y no de mi boca, pero de que existe, existe, porque yo lo vi. Quiero que ellos, con sus aviones, hagan el recorrido para hallar al dinosaurio”, imploró. “Era igual a los que se ven en las revistas. Estaba mirando hacia el camino y era grande, más que un elefante”, detalló.

En el mismo lugar donde estaba el monstruo “descubierto” por Yolanda Sultana se encuentra, casualmente, una réplica de un carnívoro de la prehistoria, para señalar que en esa zona está el Centro Paleontológico Lago Barreales y el Proyecto Dino (www.proyectodino.com. ar), impulsado desde febrero del año 2000 por especialistas para fomentar y desarrollar la investigación de las huellas y fósiles que se han hallado en el lugar.

Es evidente que se trata de una estatua: abajo tiene un letrero que así lo señala. Además, la bestia, de tres metros de altura, no mueve ni un solo músculo. Cuando Sultana supo lo que realmente había visto, se defendió con un insólito argumento: “Pero es un monumento que es igualito a un dinosaurio” (¡!). También arguyó que estaba medio dormida al momento de tan singular avistamiento paleontológico.

Sultana suele enviar a los medios de comunicación sus predicciones. Para este 2005, por ejemplo, dijo que no habría grandes sismos en Chile (el lunes 13 de junio un terremoto grado 7,9 en la Escala de Richter sacudió al norte del país) y señaló que veía “al Papa cada vez más débil, pero con un gran corazón”. El papa Juan Pablo II murió el 2 de abril, aunque esta mujer —que dice tener el futuro al alcance de sus poderes mentales— no fue capaz de preverlo, pese a que era la predicción más evidente de todas dado el estado de salud del líder católico.

Como sea, su historia le valió salir en los diarios y mantener un flujo constante de consultas y trabajos para romper maleficios. Tía Yoli, antes de irme, ¿cuánto cuestan las fotocopias? Y déme dos cigarros sueltos, por favor. Gracias.

—Diego Zúñiga


México: extraña aparición en vídeo

Durante un mitin de campaña de la candidata a gobernadora Yeidickol Polensky, efectuado en junio pasado en el estado de México, vecino a la capital del país, se hicieron unas grabaciones de vídeo para algunos noticieros que, al ser exhibidas, mostraron la presencia de cuerpos extraños delante de los oradores. Presuntamente, dichas anomalías no estaban presentes en el momento en que tuvo lugar el acto.

Se trataba de una aparición más de los famosos “rods”, o barras volantes, que en ocasiones se observan en algunos videos de televisión grabados en circunstancias muy especiales. Desde luego, para la comunidad de creyentes en los OVNIs —siempre muy activa en México— se trata de presencias de entidades extraterrestres (o bien de otras dimensiones), que se manifiestan sólo a través del vídeo y que desafían nuestros sentidos al no poder ser percibidos a simple vista por quienes se encuentran presentes en el lugar del avistamiento. Para una persona sensata, se trata más bien de un indicio de que el fenómeno es causado por algo inherente a la cámara y no por un ser extradimensional.

En el noticiero televisivo matutino del periodista Carlos Loret de Mola se analizó el escalofriante problema: ¿nos encontrábamos ante una manifestación de las fuerzas misteriosas que pueblan el cosmos o existía una explicación pedestre y prosaica?

Para el ufólogo Jaime Maussán, allí presente, la explicación cósmica es la única que alcanza a despejar este misterio. Lamentablemente para él, dicha hipótesis no resultó ser cósmica sino entomológica: en esa emisión se dieron a conocer investigaciones que demuestran con toda claridad que los citados rods no son más que el registro del recorrido de algún insecto volador, de buen tamaño, que por haberse grabado empleando pocos cuadros por segundo (50), capturó sólo la imagen de una barra orlada de unas adherencias en forma de senoide. Sin embargo, si no se desea ahorrar cinta y la grabación se hace empleando más cuadros por segundo (hasta 1.000), se observa con claridad que se trata de un insecto en el aire, y que las adherencias no son otra cosa que la imagen oscilante de las alas del animal en la imagen barrida.

Maussán repuso que eso no puede ser, ya que él posee una grabación que muestra las citadas barras en el vacío del espacio exterior; sin embargo, en esa ocasión no pudo presentar la evidencia que lo confirme.

—Mario Méndez Acosta