Pastillas

Philip Julian Klass (1919–2005): Adiós a un simpático debunker

Philip Klass (Foto: Alejandro Agostinelli)
Philip Klass (Foto: Alejandro Agostinelli)

“Si después de 30 años de investigación decido alejarme del tema OVNI, todos saldrán a denunciar que descubrí alguna información secreta (…) No sé si tengo cinco o seis años más de vida. Pero, a mi edad, si llegara a aterrizar aquí una nave extraterrestre verdadera, sería el hombre más feliz de la Tierra. (…). Debería admitir mi equivocación y le devolvería el dinero a los pocos suscriptores de mi boletín. Dejaría de publicar el SUN, mi teléfono dejaría de sonar, usted no me pediría esta entrevista y yo tendría un montón de tiempo libre, sin preocupaciones. Dormiría con mi mujer por una semana y podría comenzar a disfrutar de la vida”. Eso me dijo Philip Julian Klass en su casa en Maryland, EE.UU., allá por 1997, donde vivió siete años más.

El niño que nació en Des Moines y vivió toda su adolescencia en Cedar Rapids, Estado de Iowa, EE.UU, iba a ser conocido como el campeón de las explicaciones científicas para los informes sobre OVNIs. En 1941 se graduó de Ingeniero en Electrónica y poco después fue contratado por la División Electrónica Aeronáutica de la General Electric, compañía a la que perteneció por diez años. En 1952, comenzó a colaborar en la revista Aviation Week & Space Technology. Poco después se convirtió en su Editor en Jefe, cargo que mantuvo durante 34 años. Durante los años ’50, escribió artículos de aeronáutica que hicieron historia. Fue, por ejemplo, el primer periodista en abordar temas como sistemas de detección infrarroja de misiles y desarrollo de microcircuitos, descubrimientos que presagiaron una revolución tecnológica en ese campo.

Su interés por los OVNIs se remonta a 1966, cuando fue invitado a hablar sobre el asunto en un panel organizado por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE). Antes de eso, sólo había escrito un artículo sobre el tema en 1956, en la Aviation Week. El primer libro ufológico que cayó en sus manos fue Incident at Exeter (Incidente en Exeter), de John Fuller. El autor hacía tantas referencias a bolas de fuego cerca de los cables de alta tensión que enseguida pensó que los testigos confundían una clase especial de fenómenos eléctricos (los plasmas atmosféricos) con platillos voladores.

Publicó cinco libros ineludibles sobre OVNIs: UFOs: Identified (1968), UFOs Explained (1974), UFOs: The Public Deceived (1983), UFO Abductions: A Dangerous Game (1988) y Roswell: The Real UFO Cover-Up (1998).

En 1976, fue uno de los cofundadores del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones sobre lo Paranormal (CSICOP), y presidió el Subcomité OVNI de la entidad (integrado además por James Oberg y Robert Sheaffer), aportando valiosos artículos sobre la controversia en la revista oficial del CSICOP, The Skeptical Inquirer.

Quienes sólo siguieron su trayectoria como debunker (“detractor”, el apelativo que prefieren usar los “escépticos de los escépticos”) suelen ignorar que también fue autor de Secret Sentries in Space (1971), uno de los primeros libros consagrados al espionaje satelital y que recibió cuatro de los premios anuales de la Asociación de Escritores Aeroespaciales durante los 70. En 1989, esa asociación le otorgó el premio Lauren D. Lyman por una carrera distinguida por “las cualidades de la integridad, exactitud y excelencia en el reportaje”.

Jubilado desde 1986, continuó colaborando en la revista aeroespacial donde se inició en su juventud. En 1990 comenzó a editar el Skeptic UFO Newsletter (SUN), un boletín que envió regularmente a un puñado de suscriptores con quienes se comprometió a “reintegrar el dinero si se comprobara que somos visitados por ETs”. En 1998, la Royal Aeronautical Society de Londres le entregó el premio “Boeing Decade of Excellence”. En marzo de 1999, la Unión Astronómica Internacional decidió que el asteroide 1983 RM2/7277 llevara su nombre. Casado con Naya, una periodista búlgara radicada en los EE.UU. desde 1973, Klass no tuvo hijos. En el campo de la UFOlogía se sospecha que tampoco ha dejado herederos: nadie, después de Klass, se mostró tan motivado ni preparado para buscar explicaciones racionales (sin dejar de lado un sano, ineludible sentido del humor) a los avistamientos de OVNIs.

Sin duda, algunos —lamentablemente, unos pocos— lo extrañaremos.

—Alejandro Agostinelli

Reportaje completo en La verdad está fuera… de los medios, en “Dios!”: www.dios.com.ar/paginas/grupos/3fraudes/fraudesovni.htm.