Contracorriente

Secularismo versus religión en el Reino Unido

Recientes eventos y actividades parlamentarias han mostrado la aparición del secularismo frente al contraataque de la religión. El Reino Unido es mayoritariamente un país secular o, al menos, no creyente y no practicante, aunque distintos grupos religiosos están aferrándose tenazmente a su poder— o, de hecho, tratando de obtener nuevos privilegios.

En Inglaterra, una considerable proporción de escuelas está controlada por las iglesias, la Iglesia de Inglaterra y, en particular, la Iglesia Católica. Éstas son financiadas en gran parte por el Estado y tienen autorización para mantener los cultos y la educación religiosa como actividades compulsivas. También tienen el poder para seleccionar a sus alumnos, y el derecho de aceptar un mayor número de familias religiosas. Son populares debido a que son de clase media y en algunos casos aplican una disciplina estricta y un “Ethos cristiano”. En algunos casos, los padres que desean una escuela en particular para sus hijos, concurren hipócritamente a la iglesia durante algunos meses como prerrequisito para conseguir una vacante.

En el Parlamento, un Acto de Igualdad ha considerado recientemente asuntos referidos a la discriminación. Para asombro de los humanistas, se ha decidido que la antigua prescripción de discriminación en contra del plantel de los colegios que no comparten la creencia dominante de la institución educativa, debería ser dejada de lado. La medida legal fue introducida a último momento, de manera que no quedó tiempo para organizar resistencia alguna. Esto significa que los docentes —incluso los directores y otros miembros del personal de una escuela— podrían quedar cesantes si no siguen la religión requerida.

El Director ejecutivo de la Sociedad Secular Nacional, Keith Porteous Word comentó: “Esto ha sido una derrota masiva para el personal de las denominadas escuelas de fe que no profesa ninguna religión o que pertenece a otra confesión. Estos trabajadores han sido rebajados a empleados de segunda. Las protecciones laborales —que daban por sentadas— les han sido quitadas sin previo aviso. Parecería no existir límite en lo que el Sr. Blair piensa hacer para satisfacer la incesante demanda de las iglesias”.

Uno de los problemas del procedimiento de selección de los colegios religiosos es que lleva al apartheid religioso. Los niños se educan únicamente con otros chicos de su misma religión. La grieta social que ello puede causar se ha observado en Irlanda del Norte, donde protestantes y católicos fueron educados separadamente. Lord Baker, político con amplio interés en la educación, propuso que todas las escuelas religiosas abrieran un 25 por ciento de sus vacantes para alumnos que profesaran una religión distinta a la de la escuela, o para alumnos que no profesaran ninguna religión. Ello significaría, por ejemplo, que las escuelas musulmanas y católicas deberían incluir un 25 por ciento de alumnos no-musulmanes y no-católicos. Aunque los religiosos se han llenado la boca hablando de inclusividad, un lobby vigoroso —especialmente formado por católicos— se opuso a esta decisión. El ministro de Educación, Alan Johnson, apoyó al principio esta propuesta para extender la asistencia a las escuelas religiosas. Pero repentinamente —según se cree bajo la influencia de Tony Blair— dio un brusco giro y la proposición de inclusividad se dejó de lado. (También se pensó que muy pocos no-musulmanes hubieran querido educar a sus hijos en escuelas musulmanas). De acuerdo al diario Independent, un Miembro Laborista del Parlamento dijo: “Los católicos tienen suerte de que Blair aún sea Primer Ministro”.

Se sabe que Blair es religioso —un punto de contacto con el Presidente Bush. Algunos comentaristas han sugerido que podría seguir el catolicismo junto a su esposa después de dejar su cargo de Primer Ministro. (El probable sucesor de Blair, Gordon Brown, también es bastante religioso —un hombre del clero— por lo que no habrá cambios allí). La religión podría darle a Blair un sentido mesiánico de su propia rectitud, una convicción de que sus creencias y acciones provienen de alguna entidad divina. Tal vez esto explique su negativa a aceptar que su política hacia Iraq ha sido un desastre. Blair incluso ha indicado que no tiene objeción para que el Creacionismo (o Diseño Inteligente, como se lo llama ahora) tenga lugar en las escuelas.

Las iglesias están siendo más terminantes en sus críticas al secularismo —irónicamente en tiempos en que los niveles de creencia están bajos en el Reino Unido. El arzobispo de Westminster, se refirió al ateísmo público como “intolerante” y el Arzobispo de York, Dr. John Sentamu se refirió a la erosión sistemática del cristianismo en la vida pública, mientras hablaba de la necesidad de promover la historia mítica de la Navidad en esta época del año. Ahora todas las religiones alegan, al ser criticadas, que han sido ofendidas. Cada crítica hacia una religión ¿debería verse como “ofensiva”? ¿Tenemos todos el derecho a no ser ofendidos?

Como puede verse, podemos anhelar una completa separación de Iglesia y Estado en este país —pero puede que tengamos que esperar un largo tiempo.