Reseñas

Tener presente al irracionalismo

screen-shot-2016-11-23-at-2-18-43-pmEl olvido de la razón. Por Juan José Sebreli. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006. 409 páginas.


“El hilo que conduce la trama de este ensayo es la crítica del irracionalismo y de la antimodernidad predominantes en vastos sectores del pensamiento de origen europeo, con repercusión en nuestro continente. Estas corrientes se han confundido muchas veces con modas intelectuales que tienen su propio significado en tanto reflejan, aunque de modo frívolo, problemas de acuciante actualidad”.

Así comienza el prólogo de este excelente e imperdible libro de J. J. Sebreli. El autor, preocupado por el irracionalismo, realiza un extraordinario y cronológico recorrido por el irracionalismo, desde los “precursores”, desde Rousseau, Herder y los románticos alemanes, entre los que se destacan Schopenauer y von Hartman hasta el nunca bien ponderado Nietzche, quien, según el autor quiso “hacer de su propia vida una obra de arte”. También sigue un oscuro filósofo, en un capítulo titulado “Heidegger, el lugarteniente de la nada” quien, entre otras cosas sostenía que “la filosofía y el pensamiento debían alejarse de la ciencia” y que además debían ser “alógicos e irracionales”. Continúa Sebreli la saga irracionalista con Freud y el psicoanálisis, dejando una sensación de perplejidad en el lector: ¿cómo pudo esta flagrante pseudociencia ser tan popular y producir tanta cantidad de escritos disparatados e infinidad de escuelas dogmáticas y tan alejadas del mundo científico?

Luego vienen Lévi-Strauss y el estructuralismo con el “mito del buen salvaje”, esto es, un desprecio por la historia, una reivindicación de los pueblos primitivos y una persistente nostalgia del pasado. Siguen los posestructuralistas con Bataille a la cabeza y Derrida, de quien el autor reflexiona con justeza: “El manierismo y el barroquismo estilístico de los posescructuralistas fueron llevados por Derrida hasta sus últimas consecuencias: el cultivo de la oscuridad, la artificiosidad y el malabarismo verbal servían para hacer inefable el contenido…”

La faz bizarra total llega de la mano de Lacan, acomodaticio y oportunista, reivindicador de la locura, fabricante de neologismos, muy buen publicista de sí mismo, pero innegablemente irraconalista, anticientífico y audaz, tan audaz para meterse con la matemática y la topología para concluir, entre otras papa-rruchadas, que creyó encontrar una curiosa fórmula matemática: “la raíz cua-drada de -1 para la erección del pene”.

A Lacan le sigue el capítulo dedicado a Foucault, “adicto a los cambios frecuentes y al culto a las contradicciones”. Estuvo en contra y a favor del estructuralismo, del psicoanálisis, de la lingüística y de la izquierda.

Termina el libro con un capítulo reflexivo de Sebreli, del cual puede destacarse el siguiente fragmento: “El pensamiento racional y crítico está hoy acorralado entre dos fuegos: contra los dogmatismos fundamentalistas debe reivindicar la libertad de expresión, el diálogo democrático, la pluralidad. A la vez, contra el relativismo debe admitir que no todas las opciones tienen idéntica validez; que hay algunos valores –como la libertad y la igualdadpor encima de otros”.

En definitiva, un libro imperdible, profundo, serio y altamente motivador para quien quiera comprender los orígenes y la permanencia de las corrientes irracionalistas.