Pastillas

Un Gris en mi buzón

El desembarco masivo de los Grises en la imaginería popular lo ilustran de manera ejemplar los dos minipliegos que presento a continuación, aparecidos conjuntamente el 15 de junio del 2000 y que retratan en su composición los distintos sentimientos finiseculares que provocaba el fenómeno OVNI en la población mundial por aquel entonces. De todas formas, también es cierto que son dos productos claramente orientados a la captación de divisas (dudo mucho que hayan circulado como sellos de franqueo en ninguna de esas dos repúblicas ex-soviéticas), por lo que han sido diseñados teniendo en cuenta el mercado potencial norteamericano, así que quizá no sean extrapolables al resto de la humanidad.

Figura 1. Emisión de Mordovia.
Figura 1. Emisión de Mordovia.

Por un lado tenemos la emisión de Mordovia (ver Fig.1) que nos presenta la imaginería alienígena en toda su amplitud, bajo el epígrafe “Quiero creer”, tomado de la exitosa serie televisiva Expediente X. Nos ofrece una perspectiva positiva y atrayente. Desde alienígenas tridáctilos bailando como roqueros hasta simpáticos muñequitos que proclaman “Vengo en paz” o parecen seguidores de Bob Marley. Tampoco puede faltar la referencia a la Nueva Era con las típicas imágenes de delfines, o a las alucinaciones psicódelicas de la era hippy. Incluso llegan a parodiar el conocido cuadro de Grant Wood American Gothic (1930) sobre los granjeros norteamericanos. Resulta curioso constatar que la mayoría de los ilustradores vuelve a los orígenes, dotando de color verde a sus alienígenas. La excepción (en la esquina superior derecha) podría ser ese Gris apuntándonos con el dedo, como el “tío Sam”. En la esquina inferior izquierda aparece una de las fotos más claras conocida de un platillo volante. No he podido identificarla con total seguridad, pero parece ser una de las tomadas por el contactado suizo Billy Meier, sobre cuyas fraudulentas prácticas podemos informarnos en el libro de Kal Korff1. El sello de la esquina inferior derecha ilustra un supuesto encuentro entre la lanzadera espacial norteamericana y tres platillos clásicos con la inevitable abertura circular en sus panzas. Que sepamos, nunca ha ocurrido. Pero nos lo ocultarían ¿verdad?

Figura 2. Emisión de Tajikistán.
Figura 2. Emisión de Tajikistán.

La emisión de Tajikistán (Fig. 2) también compuesta por doce valores aparece bajo un epígrafe mucho más tajante: “I believe” (“Yo creo”). La atmósfera resulta inquietante incluso en la imagen elegida para ilustrar el sobre, un alienígena con unos brillantes ojos verdes. En torno al díptico central que nos presenta un típico platillo volante que parece haber sufrido una explosión y está a punto de precipitarse al suelo, vemos diversas caras alienígenas, siempre con esos grandes ojos negros. En general, resultan amenazadoras (especialmente esa especie de calavera con el cuello fino y muy venoso, del extremo superior izquierdo), pero como excepción se nos muestra a una versión insectoide, con antenas. Aunque este rasgo ha sido muy utilizado en la ficción para representar la idea de la comunicación telepática (recordemos al añorado “tío Martin” de la clásica serie televisiva Mi marciano favorito, llevada al cine en 1999), casi ningún testigo o abducido ha descrito seres con antenas. La excepción no podía ser otra que la siempre peculiar Betty Andreasson2. También se ilustra el descenso de tres de esos seres desde una abertura hexagonal que no parece pertenecer a ninguna nave, sino más bien a una especie de portal interdimensional (como el de otra serie televisiva clásica, El túnel del tiempo), cubriendo así otra de las posibles explicaciones esgrimidas para estos seres: viajeros del futuro. La imagen del extremo inferior izquierdo parece referirse a las pesadillas y predicciones apocalípticas típicas en la vida de los abducidos, mientras que las dos imágenes centrales de esa franja nos presentan diversos OVNIs iluminando con sus rayos ventrales el monumento de Stonehenge, una alusión clara a las teorías sobre astronautas en la antigüedad. Finalmente, el valor del extremo inferior derecho nos presenta la conocida escena de la banda de músicos alienígenas cabezones que actuaba en la cantina del astropuerto de Mos Eisley en La Guerra de las Galaxias (1977). Aunque seguramente el diseñador no lo supiese, unos seres casi idénticos habían protagonizado ya uno de los episodios de la serie Rumbo a lo desconocido (The Outer Limits), allá por 1964. Todo esto sería irrelevante, si unos seres muy similares no hubieran sido descritos también por un abducido en Longmont (Colorado, EE.UU.) el 19 de noviembre de 1980, como explica Martin Kottmeyer en uno de sus artículos3.

Terminaremos con una curiosidad. Aunque pudiera parecerlo, estos no son ni los primeros sellos ni los primeros matasellos en recoger la imagen de un Gris. Tan peculiar primicia corresponde respectivamente a una hojita bloque de Nicaragua en 1994 (que forma parte de un conjunto de ocho emitidas bajo el título de “Alien Sightings” y ¡con textos en inglés! Quizá más adelante haya ocasión de comentarla) y a un matasellos utilizado en 1999, durante la feria anual del OVNI que se realiza en Roswell, Nuevo Méjico.

Notas

  1. Spaceships of the Pleiades: The Billy Meier story / Kal K. Korff. Buffalo: Prometheus Books, EE.UU.,1996. ISBN 0-87975-959-3.
  2. El caso de Betty Andreasson y su familia, que consiguió la máxima valoración en el clásico estudio del Dr. Bullard sobre abducciones (UFO Abductions: The Measure of a Mystery, Fund for UFO Research, EE.UU., 1987) es poco conocido fuera del ámbito anglosajón, pese a ser sin lugar a dudas el caso al que más libros se le han dedicado, ¡cinco!
  3. Martin S. Kottmeyer, “This One’s a Keeper”, The REALL News, 4:8 (Agosto 1996).