Reseñas

Una tentadora atracción

screen-shot-2016-11-23-at-2-21-33-pmLa tentación trascendental. Por Paul Kurtz. Ediciones de Filosofía Aplicada, Lima, 2008. 615 páginas.


El Dr. Paul Kurtz, profesor emérito de filosofía de la Universidad Estatal de Nueva York y filósofo ampliamente reconocido, además de ser autor de numerosas obras y artículos relacionados con los temas del humanismo secular e investigación racional, nos entrega, esta vez en su versión castellana, su obra La tentación trascendental, que fuera publicada por primera vez en inglés, en 1987.

No es usual encontrar en lengua castellana una obra de tal envergadura que trata asuntos medulares y de gran actualidad relacionados con la religión y lo paranormal. Recordemos que vivimos en una época donde, como señala el profesor Kurtz, han aparecido en el mundo varios fundamentalismos, como el islámico y el cristiano, que ejercen una poderosa influencia en la sociedad global, y donde puede advertirse por doquier la tendencia a aceptar explicaciones trascendentales/paranormales de la realidad, oculta profundamente en los corazones y las mentes de los hombres y las mujeres. Esta constatación conduce a nuestro autor a plantearse la pregunta de por qué las causas religioso-sobrenaturales parecen atraer a tantas personas. Para responderla, postula lo que él denomina la fuerza de una tentación trascendental enraizada en la biología y la evolución humana así como en factores socio-culturales. Por supuesto, no todo el mundo es seducido por esta tentación y puede apreciarse simultáneamente un incremento en la apreciación del pensamiento crítico, los métodos de la ciencia y la disponibilidad de perspectivas seculares alternativas. Al respecto, es interesante constatar que la mayoría de los científicos de élite son agnósticos, escépticos o ateos y que la secularización ha avanzado inclusive en países con fuerte tradición religiosa, como es el caso de España. A través de sus cuatro partes, El escepticismo y el significado de la vida, Misticismo, revelación y Dios, La ciencia y lo paranormal y Más allá de la religión, el autor exa-mina todos estos fenómenos desde una perspectiva racionalista que nos hace recordar, en su afán por emancipar la mentalidad de la gente, a los grandes pensadores agnósticos y materialistas del siglo XVIII, que lucharon audazmente y con valentía por la misma causa. Aun hoy, a pesar del tiempo transcurrido y las conquistas logradas, hacerlo libre y abiertamente siempre implica riesgo de hostilidad, enemistad y supresión en manos de los creyentes, quienes, cuando ganan suficiente control político, usualmente condenan como herejes a quienes se atreven a poner en duda los fundamentos de su propia fe indiscuti-ble. Finalmente, señala el profesor Kurtz que en su libro trata de mostrar empíricamente que los seres humanos pueden evitar la tentación trascendental y aceptar una comprensión naturalista viable del Universo y los valores humanistas seculares, como alternativas a los antiguos dogmas precientíficos místicos y religiosos del pasado.

A la luz de lo expuesto por el autor, podemos extraer una conclusión personal. Si se nos preguntara por qué debemos examinar lo trascendente desde una perspectiva racionalista y por qué no conformarnos con aceptar acríticamente, como se dice por acto de fe, las “revelaciones” aceptadas por la comunidad, responderíamos: porque somos hombres debido a que somos animales racionales, como decía Aristóteles. Porque la razón es algo a lo que no podemos renunciar, a menos que pretendamos desconocer nuestra esencia y rebajar nuestra condición humana. No es una herramienta infalible, pero es todo lo que tenemos. Es, además, una herramienta útil que permite encontrar respuestas contrastables a los problemas que se plantea el hombre, y evita que corramos tras vanas ilusiones producto de nuestros miedos, frustraciones o falsas esperanzas. Es también un arma poderosa para desenmascarar la impostura y el engaño. Tal vez no siempre nos proporcione las respuestas que queremos. En ocasiones, incluso, puede conducirnos a conclusiones terriblemente chocantes a nuestra sensibilidad. Pero, como escribió alguna vez el filósofo George Santayana: “La verdad es cruel, pero puede ser amada y hace libre a quienes llegan a amarla”. Ya señaló también Nietzche: “Los grandes espíritus son escépticos”.

Finalmente, queremos expresar nuestra seguridad que incluso quienes no compartan el punto de vista del profesor Kurtz, encontrarán altamente provechosa la lectura de este libro, por la gran cantidad de información relativa a la historia de las religiones y otras creencias similares, por los interesantes problemas que plantea en torno a inquietantes cuestiones de gran actualidad y, seguramente también, por su estilo ágil y ameno. Personalmente, cuando lo he leído, he experimentado una sensación muy semejante a la de aquel que abre la ventana de una habitación mucho tiempo cerrada y siente ingresar el aire fresco, reconfortante y purificador de una mañana de primavera.